lunes, 12 de diciembre de 2011

De un hijo a su madre:Cosas que debemos tomar en cuenta


Anoche mi madre y yo estábamos sentados en la sala hablando de cosas de la vida.... entre otras.... estábamos hablando del tema de vivir/ morir.

Le dije:"Mamá, nunca me dejes vivir en estado vegetativo, dependiendo de máquinas y líquidos de una botella. Si me ves en ese estado, desenchufa los artefactos que me mantienen vivo. "PREFIERO MORIR
!!!Entonces, mi madre se levantó con cara de admiración.... Y me desenchufó:
el televisor,
el DVD,
EL CABLE DE INTERNET,
EL PC,
EL MP3/4,
LA PLAY-2 ,
LA PSP ,
EL PC,
EL MP3/4,
LA PLAY-2 ,
LA PSP ,
LA WII ,
EL TELÉFONO FIJO,
ME QUITÓ EL MÓVIL,
LA IPOD ,
EL BLACKBERRY
Y ME TIRÓ TODAS LAS cocacolas y las cervezas

sábado, 10 de diciembre de 2011

Juegos de la infancia


Quien no recuerda los juegos de la infancia, a continuación les hacemos recordar algunos de ellos para que los pequeños la pasen muy bien con sus amigos:

Si tienes hijos pequeños  te aconsejamos algunos de estos  juegos para tenerlos entretenidos


El escondite: Como su nombre bien indica, consiste en esconderse. Se puede jugar en casa. Una persona es quien se la queda, cuenta hasta el número que se haya determinado previamente sin mirar y el resto de participantes buscan un lugar donde no se les encuentre. El que cuenta ha de encontrarlos y pillarlos. Al primero que pille se la queda para la próxima vez.

La gallinita ciega: Se elige a un jugador al que vendarle los ojos y ser la gallinita ciega. Se le da vueltas hasta despistarle un poco cantándole:

-Gallinita ciega,

-¿Qué se te ha perdido?

-Una aguja y un dedal.

-Pues da tres vueltas y lo encontrarás.

-Una, dos y tres.

-Y la del revés

El resto de niños se ponen a su alrededor y pueden tocar a la gallinita. Ésta tiene que perseguir y pillar al resto de jugadores, hasta que coja a uno y averigüe de quién se trata.

El juego del pañuelo: Para jugar hay que dividirse en dos grupos, cada componente se enumera. Una persona hará de árbitro y será quien grite un número y sujete el pañuelo. Hay que estar muy atentos, cuando se escuche el número, la persona que lo tenga asignado debe salir corriendo a coger el pañuelo. Cuando llega debe intentar agarrarlo antes que su oponente y sin sobrepasar la línea. Si es el afortunado debe volver rápidamente con su grupo evitando ser pillado por su contrincante. Y sino lo es debe pillar al otro y arrebatarle el pañuelo. Gana quien primero lo lleve a su equipo.

El juego de la silla: Al ritmo de la música se baila alrededor de un corro de sillas, cuyo número ha de ser uno inferior al de los jugadores. Cuando se para la música hay que sentarse rápidamente en una de las sillas y quien se quede sin ella, pierde. Se continúa jugando hasta que sólo quede un campeón.

Seguro que si buscas en el baúl de los recuerdos encontrarás estos y muchos otros más. Y para los más pequeños puedes recurrir a algunos de los juegos para bebés de un año, que puedes adquirir en cualquier juguetería. No lo dudes y empieza ahora mismo a recordar con tus hijos los juegos más populares que marcaron tu infancia.



 

lunes, 14 de noviembre de 2011

La nieta hablando con su abuela

A continuación les muestro un pequeño video de mi nieta Natalia , que acaba de cumplir 2 años, hablando conmigo por teléfono contándome que tiene tos, es linda y graciosa verdad?

Cria Cuervos y te sacarán los ojos


Cría cuervos y te sacarán los ojos.


Cría cuervos y te sacarán los ojos es un refrán que contiene una amarga expresión de desengaño.

Nos advierte que la crueldad natural pocas veces se pierde por la buena crianza y disciplina, por lo que no debemos poner muchas esperanzas en redimir con nuestros cuidados y mimos a un espíritu rebelde o malvado.
También nos aconseja no excedernos en la práctica del bien, pues suele ser considerado signo de debilidad. Y genera ingratitud.
Contiene una moraleja similar a la que se desprende de la fábula del escorpión y la rana: que de nada sirve obrar bien con quienes, por su naturaleza, sólo pueden devolverte el mal.
La citada fábula, de origen desconocido pero atribuida a Esopo, dice así:
FÁBULA DEL ESCORPIÓN Y LA RANA

En la orilla de un río vivía una rana muy generosa que ayudaba a los animales a cruzar el río cuando llegaba la época de lluvias y bajaba crecido. Cruzaba a ratones e incluso a alguna nutritiva mosca que no podía volar por tener las alas mojadas. Tal era su generosidad y nobleza, que le impedían aprovecharse de ellos en circunstancias desiguales.
También vivia por allí un escorpión, que cierto día le suplicó a la rana: «Deseo atravesar el río, pero no estoy preparado para nadar. Por favor, llévame a la otra orilla sobre tu espalda» La rana respondió enseguida: «¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Te conozco lo suficiente para saber que si te subo a mi espalda, me inyectarás un veneno letal y moriré!» El inteligente escorpión le dijo: «No digas estupideces. Ten por seguro que no te picaré. Porque si así lo hiciera, tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, perecería ahogado» La rana se negó al principio, pero la incuestionable lógica del escorpión fueron convenciéndola... y finalmente aceptó.
Lo cargó sobre su resbaladiza espalda y comenzaron la travesía. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda, pero cuando estaban a mitad de camino el escorpión picó a la rana. Ella sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se extendía por todo su cuerpo. Comenzaron a fallarle las fuerzas y su vista se nubló. Mientras se ahogaba, le quedaron fuerzas para gritarle al escorpión: «¡Lo sabía!, pero... ¿por qué lo has hecho?» El escorpión respondió: «No puedo evitarlo. Es mi naturaleza»





Fuente: 1de3.es

viernes, 4 de noviembre de 2011

Diferencias entre Padre, Papá Papi y Pääää....


¿Padre, Papá , Papi y Páááá ?

Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie hablaba sin permiso del padre, nadie se levantaba de la mesa si el padre no se había levantado antes; por algo era el padre.
La madre fue siempre el eje sentimental de la casa, el padre siempre la autoridad suprema.

Todo empezó a cambiar hace unas siete décadas, cuando el padre dejó de ser el padre y se convirtió en papá. El mero sustantivo era ya una derrota. Padre es una palabra sólida, rocosa, imponente; papá es un apelativo para oso de felpa o para perro faldero; da demasiada confianza. Además, con el uso de papá el hijo se sintió autorizado para protestar, cosa que nunca había ocurrido cuando el papá era el padre.

A diferencia del padre, el papá era tolerante. Permitía al hijo que fumara en su presencia, en vez de arrancarle los dientes con una trompada, como hacía el padre en circunstancias parecidas. Los hijos empezaron a llevar amigos a la casa y a organizar bailes y bebidas, mientras papá y mamá se desvelaban y comentaban en voz baja: Bueno, por lo menos tranquiliza saber que están tomándose unos tragos en casa y no en quién sabe dónde.

El papá marcó un acercamiento generacional muy importante, algo que el padre desaconsejaba por completo. Los hijos empezaron a comer en la sala mirando la tele, mientras papá y mamá lo hacían solos en la mesa.
Papá seguía siendo la autoridad de la casa, pero una autoridad bastante maltrecha. Era, en fin, un tipo querido; lavaba, planchaba, cocinaba y, además, se le podía pedir un consejo o también dinero prestado.

Y entonces vino papi.
Papi es un invento reciente de los últimos 20 ó 30 años. Descendiente menguado y raquítico de padre y de papá, ya ni siquiera se le consulta ni se le pregunta nada. Simplemente se le notifica. Papi, me llevo el coche, dame para gasolina. Le ordenan que se vaya al cine con mami mientras los hijos están de fiesta. Lo tutean y hasta le indican cómo dirigirse a ellos: ¡Papi, no me vuelvas a llamar "chiquita" delante de Jonathan!

No sé qué seguirá después de papi. Supongo que la esclavitud o el destierro definitivo.
Yo estoy aterrado, después de haber sido nieto de padre, hijo de papá y papi de mis hijos, mis nietas han empezado a llamarme ¡¡¡"pa"..........!!!

CREO QUE QUIEREN DECIR, ¡¡¿¿PA'QUÉ SIRVES??!!

martes, 1 de noviembre de 2011

Cuentos clásicos de la literatura infantil para compartir con tus hijos

La mejor época para inculcar a un niño su aficción a la lectura es en la infancia. Pero, ¿cómo podemos inculcar en nuestros hijos el hábito de leer,
Todos sabemos lo importante que es para el desarrollo intelectual de los niños adquirir el hábito de la lectura. Por tanto, partiendo de la base de que todos los niños imitan el comportamiento de sus progenitores, si los padres son aficionados a la lectura, a los pequeños les terminará picando el gusanillo del libro.

Una buena manera de iniciar a los niños en la lectura es a través de los cuentos. Actualmente, hay multitud de cuentos diversos: unos vienen con pegatinas, otros para colorear o traen desplegables. Es importante que el niño escoja el libro que le gusta para que tenga interés por leerlo. Evita que lo haga en contra de su voluntad, porque es posible que esta actividad produzca en él el efecto contrario.

Cuando ya saben leer debemos escoger su lectura. A continuación presentamos libros que no deben faltar en la biblioteca



Matilda, Roald Dahl (1988)


Matilda Wormwood es una niña muy especial. Sin haber cumplido los cinco años, ya ha leído multitud de libros y es capaz de hacer cosas asombrosas. La única que se dará cuenta de ello, sin embargo, será la encantadora señorita Honey, que tendrá que enfrentarse a los padres de Matilda y a la mismísima Agatha Trunchbull, la temible directora del colegio.


Las aventuras de Vania el Forzudo, Otfried Preussler


¿Puede uno adquirir la fuerza de un gigante comiendo sólo pipas de girasol? ¿Puede un campesino ruso soñar con recibir un día la corona del Zar? A través de numerosos peligros y aventuras, el valiente Vania camina hacia su destino, anunciado por un misterioso anciano surgido de los bosques.


El pequeño Nicolás, René Goscinny (1960)


Una de las sagas más famosas de la literatura francesa, ‘El pequeño Nicolás’ narra las aventuras de Nicolás, un niño de 10 años que no sabe hacer otra cosa que meterse en problemas.

El pequeño vampiro, Angela Sommer-Bodenburg (1979)


La saga trata de la amistad entre el niño humano Anton y el niño vampiro Rüdiger von Schlotterstein. Anton vivirá las más inquietantes aventuras entre la familia de vampiros de Rüdiger, que suele visitarle apareciendo inesperadamente en el alféizar de su ventana, como la hermana pequeña Anna y el irascible hermano mayor Lumpi.

Momo, Michael Ende (1973)


En las ruinas de un anfiteatro vive una niña huérfana llamada Momo, que posee la habilidad de saber escuchar. Escucha de una manera tan especial que es capaz de encontrar las respuestas a los problemas de quien habla con ella, aunque todo acaba con la llegada de los Hombres Grises, unos extraños individuos que representan al Banco de Tiempo, capaces de hacer que la gente lo olvide todo salvo su obsesión por ahorrar.

Celia lo que dice, Elena Fortún (1928)


‘Celia, lo que dice’ es el primero en la serie de libros infantiles escritos por la española Elena Fortún. El libro es en realidad una colección de cortas historias originalmente publicadas en revistas, y están contadas desde la perspectiva de una niña de siete años llamada Celia Gálvez de Moltanbán, que vive en el Madrid de principios de siglo XX.

La bruja Mon, Pilar Mateos (1984)


El libro se compone de cuatro cuentos con la excéntrica bruja Mon como protagonista

Konrad, o el niño que salió de una lata de conservas, Christine Nostlinger (1977)


La atolondrada señora Berti Bartolotti tendrá que hacerse cargo del pequeño Konrad cuando este, de repente, aparezca en la puerta de su casa, metido nada menos que dentro de una lata de conservas
 
El león, la bruja y el armario, C.S. Lewis (1950)


Perteneciente a la saga ‘Las crónicas de Narnia’, el libro cuenta la historia de los hermanos Peter, Susan, Edmund y Lucy, que son enviados a la casa rural del profesor Digory Kirke a fin de buscar refugio durante la Segunda Guerra Mundial. Una vez allí, la más pequeña de todos, Lucy, descubrirá un mundo mágico escondido tras la puerta de uno de los armarios de la casa, en la que habitan faunos, castores parlantes y hasta una malvada Bruja Blanca…

La Historia Interminable, Michael Ende (1979)


Tras robar un misterioso libro, el joven Bastian Baltasar Bux será el encargado de salvar Fantasía de las garras de la Nada mano a mano con Atreyu, un joven guerrero a quien la Emperatriz Infantil, mortalmente enferma por la falta de imaginación de los hombres, le pide iniciar una gran búsqueda para encontrar la salvación de su fantástico universo.

martes, 20 de septiembre de 2011

Cuentos para niños pequeños


EL CONEJITO REILON


Había una vez un conejito llamado Pepín que vivía en una ciudad de
animalitos llamada Sylvania , era un conejito muy alegre y desde
que nació casi todo el tiempo se la pasaba riendo, aunque a veces eso le traía problemas porque un dia vino su abuelita de visita quiense había hecho un peinado del cual se sentía muy orgullosa, porque según ella le quedaba muy bien y Pepin en cuanto la vio se puso a reir y a reir lo que molestó mucho a la viejita quien se fue muy ofendida.
Y así era Pepín siempre se reía de todo  .
Un día Pepin comió, comió, comió tanto que le vino una fuerte indigestión
y lo tuvieron que llevar al hospital,
El hospital estaba lleno de animalitos enfermos o sin sus padres, tristes, con
problemas muy serios , pero cuando vieron aparecer a Pepin y al verlo reir,
su risa contagiosa acabó haciendo reir a todos los animalitos enfermos
y empezaron a mejorar. Así con el tiempo Pepin se convirtió en un verdadero
Payaso de profesión e hizo reir siempre a todos los niños , pero se
cuidó mucho de no reirse de los mayores y, colorín colorado este cuento se ha acabado.


Escrito por Maria Luz Novoa

lunes, 19 de septiembre de 2011

LA FORTUNA DE LOS MAYORES DE 60




Tienen Plata en los cabellos.

 Oro en los dientes.

 Piedras en los riñones.

 Azúcar en la sangre

Plomo en los pies.

 Hierro en las articulaciones.

 Y una fuente inagotable de Gas Natural.

 Nunca pensaron poder llegar a tener tanta riqueza....

domingo, 18 de septiembre de 2011

Reflexiones de vida: La mayonesa y el café


MAYONESA Y CAFÉ

Cuando te sientas agobiado, cuando 24 horas al día no sean suficientes..
.
Recuerda el frasco de mayonesa y el café!

Un profesor en su clase de Filosofía, sin decir palabra, agarró un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf.

Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que si.

De nuevo, sin decir nada, el profesor agarró una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa.

Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si.

Luego...el profesor agarró una caja con arena y la vació dentro del frasco.

Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.

En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime.

El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:

'QUIERO QUE SE DEN CUENTA QUE ESTE FRASCO REPRESENTA LA VIDA'.

Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos,

Son cosas que, aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.

Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.

La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas.

'Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf.

Lo mismo ocurre con la vida'. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.



Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, dedica tiempo a revisar tu salud, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favoritos, siempre quedará tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua.

Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan.

Establece tus prioridades, el resto es solo arena…

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café..
El profesor sonrió y dijo:
'Que bueno que me hagas esta pregunta… Sólo es para demostrarles, que no importa cuan ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.'

martes, 23 de agosto de 2011

Cuentos educativos: Los malos vecinos




Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó:
- ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente!
Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Este estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza.
Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos...
Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie...
Y así fue, hablando, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus maltrechas casas.


Autor.. Pedro Pablo Sacristán

Fuente: Cuentosparadormir.com

martes, 26 de julio de 2011

Chistes muy graciosos para niños



Un niño tenía miedo a la oscuridad.. Una noche su madre le dijo que saliera al patio y le trajera la escoba.. El niño se volvió hacia su madre y le dijo: "Mamá, no quiero ir por ahí.” Es de noche. "
La madre sonrió tranquilizando a su hijo. “" no tienes que tener miedo de la oscuridad", explicó. “"Jesús está ahí fuera. Él cuidará de ti y te protejerá. "
El niño mira a si madre y le pregunta: "¿Estás segura de que está ahí afuera?"
"Sí, estoy segura.. Él está en todas partes, y siempre está listo para ayudar cuando lo necesitan ", dijo.
El niño pensó por un minuto y luego se dirigió a la puerta de atrás la abrió un poco y mirando la oscuridad, él llamó, " Jesús?.. Si estás ahí afuera, ¿podría por favor pasarme la escoba? "

El nuevo hermanito pequeño de Johnny estaba gritando muy fuerte. Johnny le dijo a su mamá, "¿Dónde lo conseguiste?"
Su madre le respondió: "Él vino del cielo, Johnny."
Johnny dice: "¡Guau Puedo ver por qué lo echaron!

Una niña está sentada en el regazo de su abuelo y observa las arrugas de su cara vieja.. Toca con sus dedos las arrugas del abuelo luego se toca su propia cara y se pone más desconcertada.
Finalmente la niña pregunta: "Abuelo, te creó Dios?"
"El que hizo la miel, hace mucho tiempo", responde su abuelo.
"Bueno, y Dios te hizo?", Pregunta la niña.
"Sí, lo hizo, y eso no fue hace mucho tiempo", responde su abuelo.
"Bueno dice la niña, "Estoy segura que trabaja mucho mejor en estos días, no es así?"

Tres niños están en el patio de la escuela presumiendo de lo grande que son sus padres.
. El primero dice: "Bueno, mi padre corre muy rápido. El puede disparar una flecha, y empezar a correr, te lo digo, y él llega antes que la flecha ".
El segundo dice: "¡Ja!¿Crees que es rápido! Mi padre es un cazador. El puede disparar su arma y estar allí antes de la bala ".
El tercero escucha a los otros dos y sacude la cabeza.. Luego dice: "Ustedes no saben nada acerca de lo que es rapidez. Mi padre es un funcionario público.!” Deja de trabajar a las 4:30 y está en casa a las 3:45! "
.
Una niña estaba hablando con su maestra acerca de las ballenas. La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se trague un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande su garganta era muy pequeña.
La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.. Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse a un ser humano, que era físicamente imposible.
La niña dijo: "Cuando vaya al cielo le voy a preguntar a Jonás".
La maestra le preguntó, "¿Qué pasa si Jonás se fue al infierno?"
La niña respondió: "Entonces se lo pregunta usted".

lunes, 25 de julio de 2011

Chistes: Diálogo entre nietos y abuelos

La buela se maquillaba en el baño bajo la atenta mirada de su pequeña nieta, como siempre lo hacía. Después de aplicarse su lápiz labial y disponerse a salir, la pequeña le dijo...¡Pero abuela! olvidaste darle el beso de despedida a la servilleta....

Mi nieto me llamó el otro día para desearme un feliz cumpleaños...Me preguntó que edad tenía y le dije que había cumplido 62 años... Mi nieto se quedó pensativo por un rato y entonces me preguntó´¿ Tú comenzaste desde 1?

Despues de acostar a sus nietas. una abuela se puso su vieja piyama y las pantuflas y se dispuso a lavarse el pelo...En la medida de que escuchaba el escándalo de las niñas, así que se le acabó la paciencia...
Se enrolló una toalla en la cabeza y entró como una tromba en la habitación y volvió a acostar a las niñas con un regaño...
Tan pronto dejó la habitación oyó a la mas pequeña de todas decir con una voz temblorosa: ¿Quién era esa...?

Mi nieto nos visitaba un dia y de repente me dijo..
¡Abuela, tú sabes en que se parecen tú y Dios...? Y yo muy oronda le pregunté...
No... en qué?
Y me contestó:---
Ambos son viejos!!

Una niñita estaba afanada tecleando en el ordenador de palabras del abuelo y le dijo que estaba escribiendo un cuento..
¿De que se trata? le preguntó el abuelo...
No se, yo no se leer..
.
No sabía si mi nieta ya había aprendido a reconocer los colores por lo que decidí comprobarlo... Entonces le iba señalando las cosas y le preguntaba de que color eran...
Asi durante un rato, siempre contestando correctamente..
Hasta que yendo hacia la puerta , me dijo...
Abuela, yo creo que tu puedes reconocer esos colores por ti misma....

Cuando mi nieto me preguntó que tan viejo era yo, bromeando le dijje que no estaba muy seguro...
Mira la etiqueta de tus calzones abuelo en el mio dice de 4 a 6 años.

Le preguntaron a un pequeñio de 3 años donde vivia su abuela y el contstó:
Ah, ella vive en el aeropuerto porque cuando la queremos ver vamos a buscarla alla... Luego, despues que nos visita, la llevamos de nuevo al Aeropuerto.

Mi abuelo es el mas intelifgente de todos---!ª
Me enseña muchas cosas buenas, pero no lo veo con la suficiente frecuencia, para hacerme tan inteligente como el.--...

El abuelo llama y el nieto contesta el teléfonmo bromeando con el le pregunta...
¿Hola, sabes quien soy...?
El nieto corre gritando
Mamá, mamá el abuelo está al teléfono y no sabe quien es...

martes, 19 de julio de 2011

Chistes que harán reir a un niño



Chistes de colmos aptos para que los niños los cuenten  a sus amigos

¿Cuál es el colmo de un oso panda?
Que le saquen una foto a color y salga en blanco y negro

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¿Cuál es el colmo de un jardinero? Que su hija se llame rosa y la deje platada.

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¿Cuál es el colmo de un policía? Que lo asalten las dudas.

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¿Cuál es el colmo de un payaso? Tirarse un pedito de colores.

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¿Cuál es el colmo de un boxeador? Sacarse un moco con un guante de boxeo.

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¿Cuál es el colmo de los colmos? Perder un imperdible.

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¿Cuál es el colmo de un mueblista?Tener una hija cómoda

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jueves, 14 de julio de 2011

La historia de Carmín



Había una vez una joven madre de nombre Carmín, que vivía en un pueblito pequeño con su marido, sus 3 hijas , un perro y una empleada que iba todos los dias y la ayudaba en las tareas del hogar. Carmín  se encargaba de vestir y llevar a sus hijas al colegio , de hacer las tareas de casa y hacer las compras.
Iba todos los días al mercado, y siempre se preocupaba por comprar los alimentos de la mejor calidad.
En el mercado del pueblo había un vendedor que tenía la mejor fruta y todos le compraban, Carmín también lo hacía, sin imaginar que ese vendedor que se llamaba Tomás le había echado el ojo es decir se había fijado en ella. Carmín por supuesto no se había dado cuenta, tomaba como amabilidad sus atenciones, que la atendiera primero y algunas veces se ofrecía a llevarle la fruta a su casa a cambio de periódicos antiguos que necesitaba para su negocio. Así transcurrió el tiempo, Carmín no sabía de las intenciones de ese vendedor…Algunas veces cuando Carmín regaba el jardín de su casa este individuo se le acercaba y le hacía conversación, cosa que a Carmín no le hacía gracia pero tampoco se imaginaba que esta persona tenía otras intenciones.

Poco a poco se fué acentuando el acoso  que Carmín advirtió y quiso poner fín a esta situación porque ella ya se estaba dando cuenta de que el comportamiento del vendedor Tomás era algo más que simple amabilidad. Y algo  que a Carmín le preocupó, es que este individuo tenia ese comportamiento con ella cuando había personas de por medio, y que quería hacer notar que sus “amabilidades” eran porque tenía confianza con ella. Como no había forma de hablar a solas con él para increparle de su comportamiento porque estaba a las claras que quería demostrar a sus amistades que había algo más que una simple amabilidad con Carmín cosa que era completamente falso esto llegó a preocupar mucho a Carmín que era muy tímida, a tal punto que llegó a enfermar del sistema nervioso. Ella tenía como obsesión de que terminara lo mas pronto ese acoso. Tenía miedo de contárselo a su marido porque este tenía mal genio y hubiera empeorado la situación. ¡Que error!
Un día Carmín le dijo al frutero que quería hablar con él y lo citó en una Iglesia y cuando llegó, este le dijo que allí no se podía hablar y aprovechando de la situación  él le dijo que conocía un lugar mejor y tranquilo para hablar. Ella en ese momento ya creía que era el demonio, porque ella ya no estaba en su sano juicio, pero aceptó para ya terminar con ese asunto que la había llegado a preocupar tanto.
Fueron al lugar que él conocía , era una especie de restaurante.. Carmín le increpó y le dijo que dejara de fastidiarla, el le dijo que se había enamorado de ella, ante tal declaración ella le dijo que así fuera el Santo Padre ella no estaba dispuesta a escuchar semejante propuesta y que dejara inmediatamente de acosarla porque se vería obligada a tomar otras medidas. Al ver en ella un auténtico desprecio Tomás se quedó humillado y decidió vengarse. Propagó por todos los medios que él tenía una especie de relación con ella, que ella se entendía con él. Ella no sabía lo que él decía porque eran de mundos totalmente diferentes, pero después ella por una vendedora cercana a él se enteró. Muchos lo creyeron ; se vengó de ella por despecho y por sentirse humillado.
 A los dos dias siguientes de esa conversación Carmin, junto con su esposo e hijos se fueron todo un dia a la playa y al regresar a casa  se dieron cuenta que habia entrado un ladrón o ladrones y se habian llevado  casi todas las cosas de valor que en su casa tenía como máquinas de coser a la que ella se dedicaba a un negocio con una amiga. Fue tan grande su susto y como ya ella esta mal de los nervios pensó que amigos de este frutero habian sido los causantes del robo, asi que ya enferma de los nervios pidió a una amiga le preste una carabina y se quedó toda la noche en la ventana que daba a su jardin esperando que regresarían los ladrones por lo que habia quedado y asi poco a poco Carmín enfermo de los nervios.
Carmín como tenía muy fuerte los principios de moral no quiso tocar jamás ese tema , pero le hicieron mucho daño que dudaran de su reputación.
Pero la justicia siempre llega, cierto día el frutero Tomás murió no se supo si de una enfermedad o de un accidente, y debe haberse ido al infierno porque nunca dijo la verdad.O tal vez Dios lo perdonaría si al momento de morir dijo la verdad.
En cambio a Carmín Dios la premió, vivió feliz con su marido tuvo dos hijos mas, sanó de la depresión y vivió muy feliz.


Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Moraleja: Cuando tengan un problema que no puedan resolver pidan ayuda a alguien quien las quiera
para que las ayude. y...



Si la quieres y recuerdas  con cariño
y conoces a esa amiga  mas que nadie,
mas vale escuchar sus verdades e inocencia,
Por mas que las circunstancias la incriminen
de las mentiras que se hicieron por venganza.

No en vano llegó a perder  la conciencia
y se alejó de todos por tristeza
pero ahora ya repuesta ha olvidado
esa prueba que infeliz le dio el destino

Pero como todo en esta vida
tarde o temprano se sabe la verdad
Carmin siempre tuvo, lo tiene y lo tendrá
Un comportamiento ejemplar, que nadie puede objetar.




Fuente: Rosa Pérez

lunes, 6 de junio de 2011

Cuento para niños: La Sirenita




Cuento para niños: La Sirenita

En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón que tenía una abundante barba blanca. Vivía en esta espléndida mansión de coral multicolor y de conchas preciosas, junto a sus hijas, cinco bellísimas sirenas...

La Sirenita, la más joven, además de ser la más bella poseía una voz maravillosa; cuando cantaba acompañándose con el arpa, los peces acudían de todas partes para escucharla, las conchas se abrían, mostrando sus perlas, y las medusas al oírla dejaban de flotar.

La pequeña sirena casi siempre estaba cantando, y cada vez que lo hacía levantaba la vista buscando la débil luz del sol, que a duras penas se filtraba a través de las aguas profundas.

-¡Oh! ¡Cuánto me gustaría salir a la superficie para ver por fin el cielo que todos dicen que es tan bonito, y escuchar la voz de los hombres y oler el perfume de las flores!

-Todavía eres demasiado joven -respondió la abuela-. Dentro de unos años, cuando tengas quince, el rey te dará permiso para subir a la superficie, como a tus hermanas.

La Sirenita soñaba con el mundo de los hombres, el cual conocía a través de los relatos de sus hermanas, a quienes interrogaba durante horas para satisfacer su inagotable curiosidad cada vez que volvían de la superficie. En este tiempo, mientras esperaba salir a la superficie para conocer el universo ignorado, se ocupaba de su maravilloso jardín adornado con flores marítimas. Los caballitos de mar le hacían compañía y los delfines se le acercaban para jugar con ella; únicamente las estrellas de mar, quisquillosas, no respondían a su llamada.

Por fin llegó el cumpleaños tan esperado y, durante toda la noche precedente, no consiguió dormir. A la mañana siguiente el padre la llamó y, al acariciarle sus largos y rubios cabellos, vio esculpida en su hombro una hermosísima flor.

-¡Bien, ya puedes salir a respirar el aire y ver el cielo! ¡Pero recuerda que el mundo de arriba no es el nuestro, sólo podemos admirarlo! Somos hijos del mar y no tenemos alma como los hombres. Sé prudente y no te acerques a ellos. ¡Sólo te traerían desgracias!

Apenas su padre terminó de hablar, La Sirenita le di un beso y se dirigió hacia la superficie, deslizándose ligera. Se sentía tan veloz que ni siquiera los peces conseguían alcanzarla. De repente emergió del agua. ¡Qué fascinante! Veía por primera vez el cielo azul y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. El sol, que ya se había puesto en el horizonte, había dejado sobre las olas un reflejo dorado que se diluía lentamente. Las gaviotas revoloteaban por encima de La Sirenita y dejaban oír sus alegres graznidos de bienvenida.

-¡Qué hermoso es todo! -exclamó feliz, dando palmadas.

Pero su asombro y admiración aumentaron todavía: una nave se acercaba despacio al escollo donde estaba La Sirenita. Los marinos echaron el ancla, y la nave, así amarrada, se balanceó sobre la superficie del mar en calma. La Sirenita escuchaba sus voces y comentarios. “¡Cómo me gustaría hablar con ellos!", pensó. Pero al decirlo, miró su larga cola cimbreante, que tenía en lugar de piernas, y se sintió acongojada: “¡Jamás seré como ellos!”

A bordo parecía que todos estuviesen poseídos por una extraña animación y, al cabo de poco, la noche se llenó de vítores: “¡Viva nuestro capitán! ¡Vivan sus veinte años!” La pequeña sirena, atónita y extasiada, había descubierto mientras tanto al joven al que iba dirigido todo aquel alborozo. Alto, moreno, de porte real, sonreía feliz. La Sirenita no podía dejar de mirarlo y una extraña sensación de alegría y sufrimiento al mismo tiempo, que nunca había sentido con anterioridad, le oprimió el corazón.

La fiesta seguía a bordo, pero el mar se encrespaba cada vez más. La Sirenita se dio cuenta en seguida del peligro que corrían aquellos hombres: un viento helado y repentino agitó las olas, el cielo entintado de negro se desgarró con relámpagos amenazantes y una terrible borrasca sorprendió a la nave desprevenida.

-¡Cuidado! ¡El mar...! -en vano la Sirenita gritó y gritó.

Pero sus gritos, silenciados por el rumor del viento, no fueron oídos, y las olas, cada vez más altas, sacudieron con fuerza la nave. Después, bajo los gritos desesperados de los marineros, la arboladura y las velas se abatieron sobre cubierta, y con un siniestro fragor el barco se hundió. La Sirenita, que momentos antes había visto cómo el joven capitán caía al mar, se puso a nadar para socorrerlo. Lo buscó inútilmente durante mucho rato entre las olas gigantescas. Había casi renunciado, cuando de improviso, milagrosamente, lo vio sobre la cresta blanca de una ola cercana y, de golpe, lo tuvo en sus brazos.

El joven estaba inconsciente, mientras la Sirenita, nadando con todas sus fuerzas, lo sostenía para rescatarlo de una muerte segura. Lo sostuvo hasta que la tempestad amainó. Al alba, que despuntaba sobre un mar todavía lívido, la Sirenita se sintió feliz al acercarse a tierra y poder depositar el cuerpo del joven sobre la arena de la playa. Al no poder andar, permaneció mucho tiempo a su lado con la cola lamiendo el agua, frotando las manos del joven y dándole calor con su cuerpo.

Hasta que un murmullo de voces que se aproximaban la obligaron a buscar refugio en el mar.

-¡Corran! ¡Corran! -gritaba una dama de forma atolondrada- ¡Hay un hombre en la playa! ¡Está vivo! ¡Pobrecito...! ¡Ha sido la tormenta...! ¡Llevémoslo al castillo! ¡No! ¡No! Es mejor pedir ayuda...

La primera cosa que vio el joven al recobrar el conocimiento, fue el hermoso semblante de la más joven de las tres damas.

-¡Gracias por haberme salvado! -le susurró a la bella desconocida.

La Sirenita, desde el agua, vio que el hombre al que había salvado se dirigía hacia el castillo, ignorante de que fuese ella, y no la otra, quien lo había salvado.

Pausadamente nadó hacia el mar abierto; sabía que, en aquella playa, detrás suyo, había dejado algo de lo que nunca hubiera querido separarse. ¡Oh! ¡Qué maravillosas habían sido las horas transcurridas durante la tormenta teniendo al joven entre sus brazos!

Cuando llegó a la mansión paterna, la Sirenita empezó su relato, pero de pronto sintió un nudo en la garganta y, echándose a llorar, se refugió en su habitación. Días y más días permaneció encerrada sin querer ver a nadie, rehusando incluso hasta los alimentos. Sabía que su amor por el joven capitán era un amor sin esperanza, porque ella, la Sirenita, nunca podría casarse con un hombre.

Sólo la Hechicera de los Abismos podía socorrerla. Pero, ¿a qué precio? A pesar de todo decidió consultarla.

-¡...por consiguiente, quieres deshacerte de tu cola de pez! Y supongo que querrás dos piernas. ¡De acuerdo! Pero deberás sufrir atrozmente y, cada vez que pongas los pies en el suelo sentirás un terrible dolor.

-¡No me importa -respondió la Sirenita con lágrimas en los ojos- a condición de que pueda volver con él!

¡No he terminado todavía! -dijo la vieja-. ¡Deberás darme tu hermosa voz y te quedarás muda para siempre! Pero recuerda: si el hombre que amas se casa con otra, tu cuerpo desaparecerá en el agua como la espuma de una ola.

-¡Acepto! -dijo por último la Sirenita y, sin dudar un instante, le pidió el frasco que contenía la poción prodigiosa. Se dirigió a la playa y, en las proximidades de su mansión, emergió a la superficie; se arrastró a duras penas por la orilla y se bebió la pócima de la hechicera.

Inmediatamente, un fuerte dolor le hizo perder el conocimiento y cuando volvió en sí, vio a su lado, como entre brumas, aquel semblante tan querido sonriéndole. El príncipe allí la encontró y, recordando que también él fue un náufrago, cubrió tiernamente con su capa aquel cuerpo que el mar había traído.

-No temas -le dijo de repente-. Estás a salvo. ¿De dónde vienes?

Pero la Sirenita, a la que la bruja dejó muda, no pudo responderle.

-Te llevaré al castillo y te curaré.

Durante los días siguientes, para la Sirenita empezó una nueva vida: llevaba maravillosos vestidos y acompañaba al príncipe en sus paseos. Una noche fue invitada al baile que daba la corte, pero tal y como había predicho la bruja, cada paso, cada movimiento de las piernas le producía atroces dolores como premio de poder vivir junto a su amado. Aunque no pudiese responder con palabras a las atenciones del príncipe, éste le tenía afecto y la colmaba de gentilezas. Sin embargo, el joven tenía en su corazón a la desconocida dama que había visto cuando fue rescatado después del naufragio.

Desde entonces no la había visto más porque, después de ser salvado, la desconocida dama tuvo que partir de inmediato a su país. Cuando estaba con la Sirenita, el príncipe le profesaba a ésta un sincero afecto, pero no desaparecía la otra de su pensamiento. Y la pequeña sirena, que se daba cuenta de que no era ella la predilecta del joven, sufría aún más. Por las noches, la Sirenita dejaba a escondidas el castillo para ir a llorar junto a la playa.

Pero el destino le reservaba otra sorpresa. Un día, desde lo alto del torreón del castillo, fue avistada una gran nave que se acercaba al puerto, y el príncipe decidió ir a recibirla acompañado de la Sirenita.

La desconocida que el príncipe llevaba en el corazón bajó del barco y, al verla, el joven corrió feliz a su encuentro. La Sirenita, petrificada, sintió un agudo dolor en el corazón. En aquel momento supo que perdería a su príncipe para siempre. La desconocida dama fue pedida en matrimonio por el príncipe enamorado, y la dama lo aceptó con agrado, puesto que ella también estaba enamorada. Al cabo de unos días de celebrarse la boda, los esposos fueron invitados a hacer un viaje por mar en la gran nave que estaba amarrada todavía en el puerto. La Sirenita también subió a bordo con ellos, y el viaje dio comienzo.

Al caer la noche, la Sirenita, angustiada por haber perdido para siempre a su amado, subió a cubierta. Recordando la profecía de la hechicera, estaba dispuesta a sacrificar su vida y a desaparecer en el mar. Procedente del mar, escuchó la llamada de sus hermanas:

-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Somos nosotras, tus hermanas! ¡Mira! ¿Ves este puñal? Es un puñal mágico que hemos obtenido de la bruja a cambio de nuestros cabellos. ¡Tómalo y, antes de que amanezca, mata al príncipe! Si lo haces, podrás volver a ser una sirenita como antes y olvidarás todas tus penas.

Como en un sueño, la Sirenita, sujetando el puñal, se dirigió hacia el camarote de los esposos. Mas cuando vio el semblante del príncipe durmiendo, le dio un beso furtivo y subió de nuevo a cubierta. Cuando ya amanecía, arrojó el arma al mar, dirigió una última mirada al mundo que dejaba y se lanzó entre las olas, dispuesta a desaparecer y volverse espuma.

Cuando el sol despuntaba en el horizonte, lanzó un rayo amarillento sobre el mar y, la Sirenita, desde las aguas heladas, se volvió para ver la luz por última vez. Pero de improviso, como por encanto, una fuerza misteriosa la arrancó del agua y la transportó hacia lo más alto del cielo. Las nubes se teñían de rosa y el mar rugía con la primera brisa de la mañana, cuando la pequeña sirena oyó cuchichear en medio de un sonido de campanillas:

-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Ven con nosotras!

-¿Quiénes son? -murmuró la muchacha, dándose cuenta de que había recobrado la voz-. ¿Dónde están?

-Estás con nosotras en el cielo. Somos las hadas del viento. No tenemos alma como los hombres, pero es nuestro deber ayudar a quienes hayan demostrado buena voluntad hacia ellos.

La Sirenita, conmovida, miró hacia abajo, hacia el mar en el que navegaba el barco del príncipe, y notó que los ojos se le llenaban de lágrimas, mientras las hadas le susurraban:

-¡Fíjate! Las flores de la tierra esperan que nuestras lágrimas se transformen en rocío de la mañana. ¡Ven con nosotras! Volemos hacia los países cálidos, donde el aire mata a los hombres, para llevar ahí un viento fresco. Por donde pasemos llevaremos socorros y consuelos, y cuando hayamos hecho el bien durante trescientos años, recibiremos un alma inmortal y podremos participar de la eterna felicidad de los hombres -le decían.

-¡Tú has hecho con tu corazón los mismos esfuerzos que nosotras, has sufrido y salido victoriosa de tus pruebas y te has elevado hasta el mundo de los espíritus del aire, donde no depende más que de ti conquistar un alma inmortal por tus buenas acciones! -le dijeron.

Y la Sirenita, levantando los brazos al cielo, lloró por primera vez.

Oyéronse de nuevo en el buque los cantos de alegría: vio al Príncipe y a su linda esposa mirar con melancolía la espuma juguetona de las olas. La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo.

Hans Christian Andersen

Adivinanzas para los niños pequeños



Adivinanzas para niños pequeños

¿Qué cosa es…
¿Qué cosa es…
que corre mucho
y no tiene pies?
(El viento)

Y lo es, y lo es
y no me lo adivinas
en un mes.
( El hilo)

Te la digo, te la digo,
te la vuelvo a repetir;
te la digo veinte veces
y no me la sabes decir.
(La tela)

Este banco está ocupado

por un padre y por un hijo.
El padre se llama Juan
el hijo ya te lo he dicho
(Esteban)


Nace en el mar,
muere en el río.
Ese es mi nombre…
¡pues vaya un lío!
(Mario)

Blanco es,
la gallina lo pone,
con aceite se fríe
y con pan se come.
(El huevo)

jueves, 28 de abril de 2011

Cuento para niños_ El bosque mágico


El bosque mágico
por Andrés Martín Soriano




Había una vez dos hermanas a las que les gustaba mucho disfrutar de la naturaleza y en particular de la montaña. Marta y Paula, eran sus nombres. Vivían con sus padres en la ciudad, aunque tenían una casa en un pequeño pueblo de montaña rodeado por dos inmensos valles llenos de bosques y dónde solían pasar los fines de semana y las vacaciones. Los valles estaban separados por un gran lago al que solían acudir a pasear en una pequeña barca de remos que su papa había construido en sus ratos libres.

Al otro lado de la orilla del Lago vivía un viejo leñador en compañía de un bonito perro pastor y rodeado de los animales del bosque que frecuentemente le visitaban.
El viejo leñador, era un hombre muy alto, con una gran barba blanca y, pese a que su rostro delataba el paso del tiempo, todavía se notaba que había sido un hombre fuerte y vigoroso. Tenía fama de ser una persona solitaria y huraña y con muy mal genio. Muy pocas veces se dejaba ver por el pueblo. Sólo cuando necesitaba comprar comida o materiales para reparar su vieja cabaña. No se relacionaba con nadie.


En alguna ocasión, Marta y Paula habían coincidido con él en la tienda de comestibles y a pesar de su semblante serio y distante, la verdad es que a ellas no les parecía una persona tan rara, más bien les parecía que tenía una mirada entrañable y les recordaba a su abuelito. Pero lo que más fascinaba a Marta y a Paula del viejo leñador era la leyenda que sobre él se había extendido entre los habitantes del pueblo.


Según esta leyenda, el viejo leñador tenía un poder mágico y especial que le permitía hablar con los animales que habitaban el bosque.
Marta y Paula decidieron comprobar con sus propios ojos el poder mágico del viejo leñador y para ello, una mañana mientras sus padres estaban en el pueblo, se subieron a la barca de remos y llegaron al otro lado del lago donde vivía el viejo leñador.


Sin hacer ruido se acercaron hasta la vieja cabaña y detrás de un arbusto decidieron esperar a que los animales se acercaran a la vieja cabaña. Después de esperar un rato, observaron como se acercaban los animales del bosque. Allí estaban las ardillas, los osos, el búho, los ciervos, las cabras. Todos ellos se aproximaban sin ningún temor hasta la vieja cabaña, donde se encontraba sentado en el porche el viejo leñador, que les llamaba para que se acercaran y comieran la comida que les había preparado. Los animales del bosque, mientras comían, saltaban de alegría alrededor del viejo leñador.
Después de comer, el viejo leñador aprovechó para curar la pata herida de un pequeño cervatillo ante la atenta mirada de papá y mamá ciervo. Después, los animales comenzaron a marchar hacia el bosque, no sin antes, agradecer al viejo leñador el estupendo festín que les había preparado, mediante el gruñir característico de cada uno de ellos.
Marta y Paula presenciaron con asombro lo ocurrido, pero quedaron un poco decepcionadas porque comprobaron que los animales no hablaban. Aun así, decidieron acercarse hasta la vieja cabaña. El viejo leñador a verlas, les invitó a sentarse a su lado, ofreciéndoles un poco de naranjada y un pastel de ricas frutas del bosque que el mismo había preparado.
Marta y Paula no pudieron resistir la tentación de comentar al viejo leñador lo que se decía en el pueblo sobre la famosa leyenda. En ese momento, el viejo leñador comenzó a reír y a reír sin parar y sus risas resonaron en todo el bosque. Marta y Paula no entendían nada.
A continuación, el viejo leñador, aún sonriente, le explicó que para comunicarse con los animales no hace falta hablar con ellos, simplemente se trata de respetar sus costumbres, los sitios donde viven, de quererlos y de ayudarlos cuando lo necesitan, porque los animales son más inteligentes de lo que creemos y ellos también entienden a las personas que les tratan con cariño, y transmitir ese cariño y respeto es la mejor forma de comunicarse con ellos, y además eso también ocurre con las personas.
Fue una tarde llena de emociones. Marta y Paula, agradecieron al viejo leñador su hospitalidad y el haber aprendido una buena lección de convivencia y respeto, por lo que prometieron volver todas las tardes para ayudar al viejo leñador a dar de comer a los animales y lo que es más importante a comunicarse con ellos.
Y colorín colorado este cuento se ha acabado
FIN

Por el dia de la Madre : EL ANGEL DE LOS NIÑOS



Cuenta una antigua leyenda que un niño que estaba por nacer, le dijo a Dios:
- Me dicen que me vas a enviar mañana a la Tierra; pero ¿ Cómo viviré tan pequeño e indefenso como soy?
- Entre muchos angeles escogí uno para tí, que te estará esperando: El te cuidará.
-Pero dime: Aquí en el cielo no hago mas que cantar y sonreir, ¡eso basta para ser feliz,!,
-Y como entender que la gente me hable, si no conozco el extraño idioma que hablan los hombres?
-Tu angel te dirá las palabras mas dulces y mas tiernas que puedas escuchar, y con mucha paciencia y cariño te enseñará a hablar.
- Y, que haré cuando quiera hablar contigo?
- Tu angel te juntará las manitos y te enseñarça a orar.
- He oido que en el Tierra hay hombres malos, y quien me defenderá?
-Tu angel te defenderá aún a costa de su propia vida.
-Pero estaré siempre triste porque no te veré más Señor.
-Tu angel te hablará de mi y te enseñará el camino para que regreses a mi presencia., aunque yo siempre estaré a tu lado.
En ese instante, una gran paz reinaba en el Cielo pero ya se oían voces terrestres y el niño presuroso, repetia suavemente:
-Dios mío, si ya me voy dime su nombre
-¿Cómo se llama mi angel?
-Su nombre no importa, tú solo le dirás: Mamá.


                       ( Autor: Anónimo)

viernes, 1 de abril de 2011

Cuentos infantiles: Juan sin Miedo


Érase una vez, en una pequeña aldea, un anciano padre con sus dos hijos. El mayor era trabajador y llenaba de alegría y de satisfacción el corazón de su padre, mientras el más joven sólo le daba disgustos. Un día el padre le llamó y le dijo:
- Hijo mío, sabes que no tengo mucho que dejaros a tu hermano y a ti, y sin embargo aún no has aprendido ningún oficio que te sirva para ganarte el pan. ¿Qué te gustaría aprender?
Y le contestó Juan:
- Muchas veces oigo relatos que hablan de monstruos, fantasmas,… y al contrario de la gente, no siento miedo. Padre, quiero aprender a sentir miedo.
El padre, enfadado, le gritó:
- Estoy hablando de tu porvenir, y ¿tú quieres aprender a tener miedo? Si es lo que quieres, pues márchate a aprenderlo.
Juan recogió sus cosas, se despidió de su hermano y de su padre, y emprendió su camino.


Cerca de un molino encontró a un sacristán con el que entabló conversación. Se presentó como Juan Sin Miedo.
- ¿Juan Sin Miedo? ¡Extraño nombre! - Se sorprendió el sacristán.
- Verás, nunca he conocido el miedo, he partido de mi casa con la intención de que alguien me pueda mostrar lo que es, - dijo Juan
- Quizá pueda ayudarte: Cuentan que más allá del valle, muy lejos, hay un castillo encantado por un malvado mago. El monarca que allí gobierna ha prometido la mano de su linda hija a aquel que consiga recuperar el castillo y el tesoro. Hasta ahora, todos los que lo intentaron huyeron asustados o murieron de miedo.
- Quizá, quizá allí pueda sentir el miedo, se animó Juan.


Juan decidió caminar, vislumbró a lo lejos las torres más altas de un castillo en el que no ondeaban banderas. Se acercó y se dirigió a la residencia del rey. Dos guardias reales cuidaban la puerta principal. Juan se acercó y dijo:
- Soy Juan Sin Miedo, y deseo ver a vuestro Rey. Quizá me permita entrar en su castillo y sentir eso a lo que llaman miedo.
El más fuerte le acompañó al Salón del Trono. El monarca expuso las condiciones que ya habían escuchado otros candidatos: si consigues pasar tres noches seguidas en el castillo, derrotar a los espíritus y devolverme mi tesoro, te concederé la mano de mi amada y bella hija, y la mitad de mi reino como dote.
- Se lo agradezco, su Majestad, pero yo sólo he venido para saber lo que es el miedo, le dijo Juan.
"Qué hombre tan valiente, qué honesto", pensó el rey, "pero ya guardo pocas esperanzas de recuperar mis dominios,...tantos han sido los que lo han intentado hasta ahora..."


Juan sin Miedo se dispuso a pasar la primera noche en el castillo. Le despertó un alarido impresionante.
- ¡Uhhhhhhhhh! Un espectro tenebroso se deslizaba sobre el suelo sin tocarlo.
- ¿Quién eres tú, que te atreves a despertarme? - preguntó Juan.
Un nuevo alarido por respuesta, y Juan Sin Miedo le tapó la boca con una bandeja que adornaba la mesa. El espectro quedó mudo y se deshizo en el aire.


A la mañana siguiente el soberano visitó a Juan Sin Miedo y pensó: "Es sólo una pequeña batalla. Aún quedan dos noches". Pasó el día y se fue el sol. Como la noche anterior, Juan Sin Miedo se disponía a dormir, pero esta vez apareció un fantasma espantoso que lanzó un bramido: ¡Uhhhhhhhhhh! Juan Sin Miedo cogió un hacha que colgaba de la pared, y cortó la cadena que el fantasma arrastraba la bola. Al no estar sujeto, el fantasma se elevó y desapareció.


El rey le visitó al amanecer y pensó: "Nada de esto habrá servido si no repite la hazaña una vez más". Llegó el tercer atardecer, y después, la noche. Juan Sin Miedo ya dormía cuando escuchó acercarse a una momia espeluznante. Y preguntó:
- Dime qué motivo tienes para interrumpir mi sueño.
Como no contestaba, agarró un extremo de la venda y tiró. Retiró todas las vendas y encontró a un mago:
- Mi magia no vale contra ti. Déjame libre y romperé el encantamiento.


La ciudad en pleno se había reunido a las puertas del castillo, y cuando apareció Juan Sin Miedo el soberano dijo: "¡Cumpliré mi promesa!" Pero no acabó aquí la historia: cierto día en que el ahora príncipe dormía, la princesa decidió sorprenderle regalándole una pecera. Pero tropezó al inclinarse, y el contenido, agua y peces cayeron sobre el lecho que ocupaba Juan.
- ¡Ahhhhhh! - Exclamó Juan al sentir los peces en su cara - ¡Qué miedo! La princesa reía viendo cómo unos simples peces de colores habían asustado al que permaneció impasible ante espectros y aparecidos: Te guardaré el secreto, dijo la princesa. Y así fue, y aún se le conoce como Juan Sin Miedo.

Un cuento de los hermanos Grimm

domingo, 20 de marzo de 2011

Hermosa carta de un padre a su hijo



'Escucha, hijo: voy a decirte esto mientras duermes, una manecita metida bajo la mejilla y los rubios rizos pegados a tu frente humedecida. He entrado solo a tu cuarto. Hace unos minutos, mientras leía mi diario en la biblioteca, sentí una ola de remordimiento que me ahogaba. Culpable, vine junto a tu cama. Esto es lo que pensaba, hijo: me enojé contigo. Te regañé cuando te vestías para ir a la escuela, porque apenas te mojaste la cara con una toalla. Te regañé porque no te limpiaste los zapatos. Te grité porque dejaste caer algo al suelo. Durante el desayuno te regañé también. Volcaste las cosas. Tragaste la comida sin cuidado. Pusiste los codos sobre la mesa. Untaste demasiado el pan con mantequilla. Y cuando te ibas a jugar y yo salía a tomar el tren, te volviste y me saludaste con la mano y dijiste: " ¡Adiós, papito!" y yo fruncí el entrecejo y te respondí: "¡Ten erguidos los hombros!" Al caer la tarde todo empezó de nuevo. Al acercarme a casa te vi, de rodillas, jugando en la calle. Tenías agujeros en las medias. Te humillé ante tus amiguitos al hacerte marchar a casa delante de mí. Las medias son caras, y si tuvieras que comprarlas tú, serías más cuidadoso. Pensar, hijo, que un padre diga eso. ¿Recuerdas, más tarde, cuando yo leía en la biblioteca y entraste tímidamente, con una mirada de perseguido?


(...) Y luego te fuiste a dormir, con breves pasitos ruidosos por la escalera. Bien, hijo; poco después fue cuando se me cayó el diario de las manos y entró en mí un terrible temor. ¿Qué estaba haciendo de mí la costumbre? La costumbre de encontrar defectos, de reprender; esta era mi recompensa a ti por ser un niño. No era que yo no te amara; era que esperaba demasiado de ti. Y medía según la vara de mis años maduros. Y hay tanto de bueno y de bello y de recto en tu carácter. Ese corazoncito tuyo es grande como el sol que nace entre las colinas. Así lo demostraste con tu espontáneo impulso de correr a besarme esta noche. Nada más que eso importa esta noche, hijo.


He llegado hasta tu camita en la oscuridad, y me he arrodillado, lleno de vergüenza. Es una pobre explicación; sé que no comprenderías estas cosas si te las dijera cuando estás despierto. Pero mañana seré un verdadero papito. Seré tu compañero, y sufriré cuando sufras, y reiré cuando rías. Me morderé la lengua cuando esté por pronunciar palabras impacientes. No haré más que decirme, como si fuera un ritual: "No es más que un niño, un niño pequeñito". Temo haberte imaginado hombre. Pero al verte ahora, hijo, acurrucado, fatigado en tu camita, veo que eres un bebé todavía. Ayer estabas en los brazos de tu madre, con la cabeza en su hombro. He pedido demasiado, demasiado.''





W. Livingston Larned

Fuente. Lecturas para compartir

martes, 15 de marzo de 2011

Cuento sobre el amor filial: De sonrisa en sonrisa

Cuento que fomenta el amor filial



Una mañana, Patricia se despertó asustada por un sueño que había tenido. Soñó que a todas las personas que conocía se les había borrado la sonrisa. Estaba rodeada de gente muy triste, con caras alargadas, con el ceño fruncido, con rostros llenos de amargura, cosa que no le agradó nada.


Hasta su mamá, que era muy alegre y siempre tenía un chiste para compartir, sólo gritaba y mostraba mal humor. De igual manera su padre y hermano; por no hablar de la maestra, que tenía un rostro de estatua, y sus compañeros de clase, quienes ni con una broma reían. Esto angustió mucho a Patricia, ya que siempre pensaba que la sonrisa era la forma natural de comunicarse para entender al amigo, al hermano y a los padres. Esto lo pensaba debido a que sus mejores ratos los había vivido cuando todos los miembros de la familia se reían.


Pero llegó al punto de que el susto invadió todo su cuerpo y dijo:
"Menos mal que sólo fue un sueño", al momento en que su mamá llegó a la cama con el desayuno y una tremenda sonrisa, dándole un beso y diciéndole que el día hay que empezarlo feliz.

Cuento de Maén Puerta (Venezuela)

miércoles, 9 de marzo de 2011

Juegos infantiles para que los niños se entretengan en casa y tu puedas descansar



Parece difícil entretener a los niños sin salir de casa, pero hay muchas opciones. Estos juegos infantiles les encantará a los niños y tú podras descansar.

Una buena idea para que tus hijos se diviertan y tú no termines agotada consiste en turnarte con algunas vecinas que tengan hijos con edades similares a las de los tuyos y reunir a los niños cada tarde en una casa. Así todas podréis descansar algún día. A los que tienen entre 3 y 5 años les encantarán estas actividades.



PASARELA DE MODELOS


Mete en un baúl prendas viejas de ropa de toda la familia y muchos accesorios (collares, guantes, sombreros...). Diles que se lo vayan probando todo y hazles una sesión de fotos con los modelitos que se vayan poniendo.


TEATRO DE TÍTERES
Usa tres marionetas de mano (el malo, el bueno y la princesa) y un sofá tras el que esconderte. Inventa una historia sencilla y pon voz a los personajes. Poco a poco los niños se irán involucrando en la historia y cuando la princesa despistada les pregunte: "¿Habéis visto al malo?", ellos contestarán nerviosos: "¡Está detrás de ti!".


VUESTRA PELÍCULA
Invéntate un cuento corto, disfraza a los niños y proponles que lo escenifiquen mientras tú los grabas en vídeo. Luego les entusiasmará verse en la tele e incluso discutirán sobre quién será el protagonista del cuento siguiente.


SOMOS JARDINEROS
Coge un recipiente de plástico, mete una esponja y empápala de agua. Coloca encima granitos de maíz y deja el recipiente al lado de una ventana a la que dé el sol. Riega la esponja a menudo y en unos cuantos días (la próxima vez que los peques se reúnan en tu casa) saldrán brotes.


VAMOS DE PESCA
Con un palo, un hilo y un pequeño alambre doblado en forma de anzuelo, fabrica una caña para "pescar" los juguetes del suelo. Puedes hacer varias cañas, para que jueguen todos los niños a la vez o, si no son muchos, enseñarles a usar la caña por turnos.


UN ÁRBOL GENEALÓGICO
Buscad fotos de abuelos, tíos, primos y hermanos, coged una cartulina grande e id pegando las fotos por orden, poniendo debajo el nombre, el parentesco y alguna anécdota divertida. Colocad primero a los abuelos, luego a los padres y a los tíos, después los primos... y por último, la foto de cada niño protagonista, que será la más grande.


HORA DE IR A LA PELUQUERÍA
Una silla, una sábana, un espejo, un cepillo, unos rulos, unas redecillas para el pelo, horquillas, coleteros y unos cuantos collares de bisutería bastan para montar un salón de profesional.


ANDANDO COMO PINGÜIN0
Coge a un niño, coloca sus pies sobre los tuyos y ve andando despacito con él, a la vez que vas diciendo "plaf, plaf", como si fueras un pingüino. Ahora le toca el turno al niño siguiente.



GLOBOS QUE NO TOCAN EL SUELO
Infla varios globos, da uno a cada niño (de un color diferente, para que no le armen un lío) y explícales que tendrán que lanzarlo al aire e ir dándole golpecitos para que no toque el suelo. Pierde el que lo deje caer.


BUSCAR PAREJAS
Haz parejas de objetos y pon una muestra de cada una en el suelo para que los niños las observen. Mete las parejas en una bolsa opaca y pide a los pequeños, por turnos, que cojan un objeto del suelo y busquen su pareja palpando dentro de la bolsa, sin mirar.

Además de recurrir a todas estas actividades, no te olvides de que los juegos de mesa son una opción muy interesante para conseguir que los niños la pasen bien con la familia o los amigos.



viernes, 4 de marzo de 2011

Pequeña canción para entretener al bebe

PICA PICA POLLITO
SAL DE TU CASCARON
VEN A COMER TRIGUITO
VEN A TOMAR EL SOL

QUE LINDO POLLITO
DEL HUEVO SALIO
TAN AMARILLITO
PARECE UN LIMON

lunes, 14 de febrero de 2011

La historia del arbol de manzanas




Este era un enorme árbol de manzanas al cual un niño amaba mucho. Todos los días jugaba a su alrededor, trepaba hasta el tope, comía sus frutos y tomaba la siesta bajo su sombra. El árbol también lo quería mucho.
Pasó el tiempo, el niño creció y no volvió a jugar alrededor del árbol. Un día regresó y escuchó que este le decía con cierta tristeza: - ¿Vienes a jugar conmigo?
Pero el muchacho contestó: - Ya no soy el niño de antes que juega alrededor de los árboles. Ahora quiero tener juguetes, y necesito dinero para comprarlos.
- Lo siento -dijo el árbol-. No tengo dinero, pero te sugiero que tomes todas mis manzanas y las vendas; así podrás comprar tus juguetes.
El muchacho tomó las manzanas, obtuvo el dinero y se sintió feliz. También el árbol fue feliz, pero el muchacho no volvió. Tiempo después, cuando regresó, el árbol le preguntó: - ¿Vienes a jugar conmigo?
- No tengo tiempo para jugar; debo trabajar para mi familia y necesito una casa para mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?
- Lo siento -repuso el árbol-. No tengo una casa, pero puedes cortar mis ramas y construir tu casa.
El hombre cortó todas las ramas del árbol, que se sintió feliz, y no volvió. Cierto día de un cálido verano, regresó. El árbol estaba encantado. - ¿Vienes a jugar conmigo? -le preguntó.
- Me siento triste, estoy volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar, ¿puedes dármelo?
El árbol contestó: - Usa mi tronco para construir uno; así podrás navegar y serás feliz.
El hombre cortó el tronco, construyó su bote y se fue a navegar por un largo tiempo. Regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
- Lo siento mucho, pero ya no tengo nada que darte, ni siquiera manzanas.
El hombre replicó: - No tengo dientes para morder ni fuerzas para escalar, ya estoy viejo.
Entonces el árbol, llorando, le dijo: - Realmente no puedo darte nada. Lo único que me queda son mis raíces muertas.
Y el hombre contestó: - No necesito mucho ahora, sólo un lugar para reposar. Estoy cansado después de tantos años...
- Bueno -dijo el árbol-, las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa.
El hombre se sentó junto al árbol y este, alegre y risueño, dejó caer algunas lágrimas.
Esta es la historia de cada uno de nosotros: el árbol son nuestros padres. De niños, los amamos y jugamos con ellos. Cuando crecemos los dejamos solos; regresamos a ellos cuando los necesitamos, o cuando estamos en problemas. No importa lo que sea, siempre están allí para darnos todo lo que puedan y hacernos felices. Usted puede pensar que el muchacho es cruel con el árbol, pero ¿no es así como tratamos a veces a nuestros padres?

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