sábado, 15 de diciembre de 2012

Adivinanzas de la abuela para niños






Adivinanza No 1
Cuando Luis fue a su casa, en el camino se cruzó con sus 3 hermanos, quienes llevan 3 cajas, cada caja tiene 3 gatitos y cada gatito coge en su boca un pericote.Hermanos, gatos, cajas, etc. ¿ Cuantos van a  casa?

Adivinanza No 2:
¿Cuántos segundos emplea una rana para salir de un pozo de 10 mt. de profundidad, si salta 1 mt en cada segundo?

Adivinanza Nº 3
De un alambre de 5 mts. corto 1 mt. cada hora. ¿Cuánto me demoro para cortar todo el alambre?

Adivinanza Nº 4
En un hotel con 8 habitaciones, cada persona que ocupaba la suya, decía que veía 8 personas ¿Cuántas personas había en las habitaciones?

Adivinanza Nº 5
¿Qué es más barato, invitar al cine 2 veces a un amigo o una vez a dos amigos?


RESPUESTAS:

Adivinanza Nº 1:  Sólo Luis va a casa:  Uno.
Adivinanza Nº 2: Nunca saldría porque salta y vuelve a caer.
Adivinanza Nº 3: Para cortar todo el alambre se necesitan 4 cortes, se demora 4 horas.
Adivinanza Nº 4: En cada habitación hay 8 personas, más el que los veía serán 9 y multiplicados por 8, re-
                           sultará 72 personas
Adivinanza Nº 5: Es más económico invitar una vez a dos amigos puesto que solo habría que comprar 3 entradas, en cambio en el otro caso son 4 entradas.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

El cuento del niño y el león


El niño y el león





"Érase una vez,  un niño llamado Raul en un pueblo.. Un día, estaba caminando por un sendero cuando se encontró con un gran tigre atrapado en una jaula de madera.. Los habitantes del pueblo le habían cogido por el robo de unos  corderos.
. "Hey señor!", Exclamó el tigre tan pronto como vió a Raul,. Por favor, abra la jaula para que pueda obtener un poco de bebida..” No hay agua aquí ".
 Raul se asustó.” "Pero señor tigre, si te dejo salir, saltarás sobre mí y me comerás.

. "¡Nunca!", Dijo  el tigre fingiendo estar horrorizado. "Que te  hace pensar que sería tan ingrato? Sólo quiero un vaso de agua eso es todo. Te prometo  no voy a tomar mas de un minuto suplicó
Raul era un chico agradable.. Abrió la puerta y dejó que el tigre saliera. Al instante  el tigre saltó sobre el chico con la idea de comérselo.

"Pero león", exclamó Raul ", prometiste que no lo harías, que no me comerías cuando te libere.
"Yo mato por mi comida y es perfectamente correcto que te coma , buscando decir la verdad" Después de mucho llanto de  Raul,  el león acordó que le perdonaría pidiendo   a las tres primeras personas que se encontraran  preguntándoles  si era justo que él se comiera  al niño o no.

El primero en pasar fue un burro, "El señor Burro ,  dijo  que dejara libre al leon  de su jaula  . Pero ahora me va a comer. ¿Es eso justo? ", dijo Raul.
El burro miró con cansancio y le dijo a Raul enérgicamente. "El granjero me obliga a llevar cargas pesadas en la espalda todo el día bajo el sol caliente. Sin embargo, él no me alimenta adecuadamente, y me pega con su bastón.. Incluso cuando estoy enfermo, él espera que yo trabaje.. Los seres humanos son una raza ingrata. Son las peores personas del mundo  asi que lo mejor  sería que no estén en este mundo-

El león Rayas se  lamió los labios en anticipación.. Él recogió algunas ramas y encendió un fuego e incluso puso  una olla a hervir. Al ver esto   Raul se  puso muy asustado.
. "¿Para qué es la olla ",  preguntó, con las rodillas temblorosas.
"Je, je!" Sonrió el león , "eso es para cocinarte y comerte ahora".

. "Espera, eso es sólo una de las tres personas. Lloró Raul Todavía tenemos dos más que preguntar, "gritó Raul frenéticamente.

El león estuvo de acuerdo Ellos caminaron y llegaron a un lugar donde un viejo caballo yacía al lado de un carro muy cargado.! Raul se acercó al caballo y le dijo Este león lo liberé de su jaula  pero  ahora quiere comerme.?” ¿Es justo? "

El caballo apenas podía levantarse. Su espalda le dolía de arrastrar cargas pesadas.

Levantó la mirada y respondió con voz ronca: "Hubo un tiempo en que era libre para vagar por los bosques. Entonces, un día, mi amo me capturó. Me colocó una silla en la espalda y un freno en la boca.. He llevado a sus hijos y nietos en mi espalda y  ahora que soy viejo me hace arrastrar este carro.. Hoy en día, cuando yo no podía tirar más lejos  me ha dejado sin comida o agua para morir aquí.. Los seres humanos son muy crueles 
. Raul miró y vio al león afilar sus garras en un árbol. “. Habló rápidamente, "Bueno este fue mi segunda oportunidad. Todavía hay uno más a la izquierda. "

El león gruñó y rugió que tenía hambre. Quería poner fin a esta locura.. Por fin, a regañadientes accedió a esperar una última vez.
. Pronto vieron a una chica con un balde en la cabeza caminando por la carretera hacia ellos.

El león llamó a ella. “. "Querido hija," susurró, "Se te ve en la cara que  eres justa.. Sé que va a ser justa y equitativa. Raul me liberó de una jaula. Pero yo soy un tigre y quiero comerlo?” ¿Puedo o no puedo? "
. "Perdón, ¿qué dijiste?", Preguntó la chica.
. " Preguntó si es justo que él me coma cuando acabo de liberarlo de su jaula", dijo Raul completamente abatido.

¿Qué jaula? Yo no veo ninguna jaula ", dijo la chica, mirando a su alrededor. "Sí, sí! . Una jaula de madera ", exclamó ansiosamente Raul, retorciéndose las manos. "Danos tu opinión.. ¿Es justo. . . .” . "

“"Pero, ¿cómo quieres que te diga cuando yo no he visto una jaula alrededor? No puedo entender por qué los dos están hablando eso  en absoluto! ", Dijo la joven.

“. "Estamos hablando de la jaula en que estaba," explicó el león exasperado¿ no la ves?. .” . "
"Exactamente, yo no veo en absoluto", dijo la joven , muy dulcemente. "¿Cómo puede usted ponerlo en libertad", cuando él ya está libre? "

Se volvió hacia el león . "¿Y cómo te metiste en una jaula,  quiero saber".

"Grr", dijo el leon , rechinando los dientes. Estos humanos son realmente tontos.. Contó hasta diez para no perder los estribos.. Y entonces comenzó a explicar.

"Anoche yo había llegado a la aldea para robar un cordero cuando me caí en una trampa preparada por los aldeanos.. Me pusieron en una jaula.. Este tonto. . . .” . "

“Oh!. ¿Qué tipo de jaula  era y dónde estaba  "interrumpió Sweetie. "No puedo entender ni pies ni cabeza lo que dices."

. "Una gran jaula de madera fuerte", dijo Raul.

"Mira, yo no te puedo decir sin tener una idea de  como era  la jaula", dijo Sweetie. “"¿Por qué no me muestran los dos la jaula?. Entonces les doy una respuesta en un segundo "Y diciendo esto le guiñó un ojo a Raul.

. Con alegría tomó su pequeña mano en su pata grande y bailó en el camino hacia la jaula.
. El desafortunado Raul arrastraba los tacones de mala gana.

. "Aquí Raul, vamos a empezar por el principio.” Muéstrame que se puso de pie y donde el señor leon estaba cuando llegaste tú. "

"Yo venía por este camino ", dijo Raul.

Y el león," preguntó Sweetie.
"Aquí, en el interior de la jaula, por supuesto", respondió el leon.
"Oh, yo creo que esta jaula no es lo suficientemente grande para usted, señor león .¿No me puede mostrar cómo se las arregló para quedarse con su enorme cuerpo ", le preguntó Sweetie con una mirada inocente.
"Mira, yo puedo entrar y yo estaba sentado aquí", diciendo esto el leon  saltó a la jaula.

“Ahh!. Así que ahí es donde estabas. Pero sus patas pueden alcanzar. Así que ¿por qué no vienes tú mismo ",  preguntó Sweetie.

. "No podía ya que la puerta estaba cerrada con llave", gruñó el leon  con sensación bastante incómoda por estar de nuevo en la jaula.

"Oh, perdón", dijo Sweetie Por ser humano  soy muy estúpida.. No me puedo imaginar hasta que me lo enseñe.?” ¿Me podría indicar cómo funciona? "

Raul empujó la puerta "Al igual que esto."

"Y el bloqueo", se preguntó Sweetie. “"¿Dónde está?"

"Aquí", exclamó Raul. Y cerró y echó el cerrojo de la puerta!

“Aja! Así que eso es todo ", dijo Sweetie aplaudiendo.. "Lo hice cerrar la puerta con fuerza.
Y ahora Raul, ya que la puerta está cerrada, le sugiero que se mantenga cerrada.. En cuanto a usted, señor leon, que ha sido muy malo y desagradecido.. Espero que esté encerrado por un tiempo muy largo. "Diciendo esto, tomó el brazo de Raul y se fueron contentos
Y colorín colorado el cuento se ha acabado

martes, 20 de noviembre de 2012

Un cuadro hecho por la abuela

Este cuadro lo he confeccionado con todo cariño para mi nieta Ana Sofía. Espero le guste.Representa  al cuento "La cucarachita Martina" sentada en la ventana, pero esta vez representado por una osita y le puede servir para decorar su dormitorio






Este es el cuento de la cucarachita Martina


Pues, señor, esta era una cucarachita muy trabajadora y muy limpia que se llamaba Martina. Un día, barriendo en la puerta de su casa, se encontró un centavo.
“¿Qué me compraré? ¿Que me compraré? ¿Me compraré caramelos? ¡Ay, no, no; que me dirán golosa! ¿Me compraré una prenda? ¡Ay, no, no; que me dirán vanidosa!... Me compraré una caja de polvos.”Y la cucarachita se compró polvos de olor y, muy empolvadita, se sentó en la ventana.Y pasó por allí un torito:
—Cucarachita Martina, ¡qué linda estás!

—Como no soy bonita, te lo agradezco más.

—¿Te quieres casar conmigo?

—A ver, ¿qué haces de noche?

—¡Muuu, muuu!

—¡Ay, no, no; que me asustarás!

Y pasó por allí un perrito:

—Cucarachita Martina, ¡qué linda estás!

—Como no soy bonita, te lo agradezco más.

—¿Te quieres casar conmigo?

—A ver, ¿qué haces de noche?

—¡Guau, guau, guau!

—¡Ay, no, no; que me asustarás!

Y pasó por allí un gallito:

—Cucarachita Martina, ¡qué linda estás!

—Como no soy bonita, te lo agradezco más.

—¿Te quieres casar conmigo?

—A ver, ¿qué haces de noche?

—¡ Quiquiriquíii!

—¡Ay, no, no; que me asustarás!

Y pasó por allí un chivito:

—Cucarachita Martina, ¡qué linda estás!

—Como no soy bonita, te lo agradezco más.

—¿Te quieres casar conmigo?

—A ver, ¿qué haces de noche?

—¡Bee, beeee!

—¡Ay, no, no; que me asustarás!

Ya era muy tarde cuando pasó el ratoncito Pérez:

—Cucarachita Martina, ¡qué linda estás!

—Como no soy bonita, te lo agradezco más.

—¿Te quieres casar conmigo?

—A ver, ¿qué haces de noche?

—¡Dormir y callar! ¡Dormir y callar!

Y la cucarachita Martina y el ratoncito Pérez se casaron.

Al otro día, la cucarachita, al salir para el mercado, le dijo a su marido:

—Ratoncito Pérez, cuida bien la sopa de la olla. Pero no te la tomes hasta que yo vuelva. Espúmala solo con el cucharón. El ratoncito Pérez era muy goloso y, en seguida que la cucarachita se fue, sintió hambre. Se encaramó en la olla y trató de coger una cebolla doradita que asomaba en el caldo, pero, ¡aaaaay!, se cayó dentro. Cuando volvió la pobre cucarachita Martina, buscó al ratoncito por toda la casa y lo encontró completamente pelado, flotando entre los fideos. Salió la cucarachita a la puerta de la casa, y lloraba desconsolada:


—¡El ratoncito Pérez
se cayó en la olla
por la golosinade la cebolla!

¡Y la cucarachita le canta y lo llora!


jueves, 15 de noviembre de 2012

¿ Te sientes anciano, viejo o abandonado? Lee ésto....





Si mueres siendo mayor te recordarán con cariño
Si mueres viejo te recordarán con alivio. ( maría Luz)

Mayor es quien tiene mucha edad,
viejo es quien perdió la jovialidad.

La edad causa la degeneración de las células
la vejez produce el deterioro del espíritu.

Eres mayor cuando te preguntas "¿Vale la pena?,
 eres viejo cuando sin pensar respondes que no.

Eres mayor cuando sueñas
eres viejo cuando apenas consigues dormir

Eres mayor cuando todavía aprendes,
eres viejo cuando ya no enseñas.

Eres mayor cuando consigues hacer ejercicios;
eres viejo cuando pasas la mayor parte de tu tiempo sentado o acostado.

Eres mayor cuando el día de hoy es el primero del resto de tu vida.
Eres viejo cuando todos los días parecen ser el último de tu larga vida.

Eres mayor cuando tu agenda tiene proyectos y obligaciones para cumplir mañana, pasado o la semana que viene;
eres viejo cuando tu agenda está en blanco y solo vives pensando en el ayer.

Las arrugas del mayor son mas bonitas, porque fueron marcadas por la sonrisa.
Las arrugas del viejo son feas porque fueron marcadas por la amargura.

El mayor tiene planes. El viejo tiene nostalgias.

En definitiva el mayor y el viejo pueden tener la misma edad en el calendario, pero edades diferentes en el corazón.

Vive una larga vida como mayor, pero nunca te pongas viejo.



Fuente: Docs.google.com

domingo, 4 de noviembre de 2012

Cuento infantil: La Princesa y el guisante


Cuento infantil:

LA PRINCESA Y EL GUISANTE
 De Hans Chritian Andersen

Había una vez un príncipe que quería casarse con una princesa, pero quería  que fuese una princesa de verdad. En su busca recorrió todo el mundo, mas siempre le encontraba algún pero. Princesas había muchas, mas nunca lograba asegurarse de que fueran verdaderas; cada vez encontraba algo que le parecía sospechoso. Así regresó a su casa muy triste, pues estaba empeñado en encontrar a una princesa auténtica.
Una tarde estalló una terrible tempestad; se sucedían sin interrupción los rayos y los truenos, y llovía a cántaros; era un tiempo espantoso. En éstas llamaron a la puerta de la ciudad, y el anciano Rey acudió a abrir.

Una princesa estaba en la puerta; pero ¡santo Dios, cómo la habían puesto la lluvia y el mal tiempo! El agua le chorreaba por el cabello y los vestidos, se le metía por las cañas de los zapatos y le salía por los tacones; pero ella afirmaba que era una princesa verdadera.

"Pronto lo sabremos", pensó la vieja Reina, y, sin decir palabra, se fue al dormitorio, levantó la cama y puso un guisante sobre la tela metálica; luego amontonó encima veinte colchones, y encima de éstos, otros tantos edredones.

En esta cama debía dormir la princesa.

Por la mañana le preguntaron qué tal había descansado.

-¡Oh, muy mal! -exclamó-. No he pegado un ojo en toda la noche. ¡Sabe Dios lo que habría en la cama! ¡Era algo tan duro, que tengo el cuerpo lleno de moretones! ¡Horrible!.

Entonces vieron que era una princesa de verdad, puesto que, a pesar de los veinte colchones y los veinte edredones, había sentido el guisante. Nadie, sino una verdadera princesa, podía ser tan sensible.

El príncipe la tomó por esposa, pues se había convencido de que se casaba con una princesa hecha y derecha; y el guisante pasó al museo, donde puede verse todavía, si nadie se lo ha llevado.

Y colorín colorado este cuento se ha acabado
FIN


sábado, 27 de octubre de 2012

Jennifer Lin pianista toda una revelación a los 14 años

La prestigiosas artista Jennifer Lin toca el piano maravillosamente bien. Este es un concierto a la edad de 14 años.La pianista y compositora da un espectáculo e improvisa una pieza en solitario en movimiento basado en una secuencia aleatoria de notas.


sábado, 13 de octubre de 2012

Chistes para Halloween de fantasmas...




¡No se asusten! son sólo chistes de Halloween:!

La historia tiene lugar en un castillo en ruinas durante Halloween. . Un guía turístico del castillo, con un grupo de turistas:  una señora le preguntó al guía, con castañeteo de dientes: - Tengo mucho miedo, parece que hay fantasmas aquí ... El Guía: - Me sorprende lo que dice . Hace 600 años que vivo aquí y nunca he conocido a uno solo ...

Una señora le dice a un fantasma
- y le digo! Hay un pañuelo que arrastra detrás de usted!
- Esto no es un pañuelo, él es mi hijo

Bromas para Halloween de  fantasmas que murieron riendo, sin miedo ... un fantasma y un vampiro están  en el borde de una carretera desierta. El fantasma  dice: - Espero  que aparezca un barco fantasma,  - y el vampiro dice ¿Yo? Espero que aparezca un  vaso sanguíneo ...


Dos vampiros van de la mano en busca de presas. Se  separan ...  y después de una hora o dos, los dos vampiros se encuentran  de nuevo ... Uno de ellos está cubierto de sangre ... - ¡Qué suerte! ¿Dónde encontraste toda esta maldita sangre? - ¿Ves el pueblo aquel? - Sí, veo el pueblo ... - Y el restaurante, ¿ves? - Sí, veo el restaurante ... - Y la lámpara, se puede ver la lámpara? - Sí, muy bien ... - Bueno, pues yo no la he visto!!!


En la mesa familiar  de Drácula  el hijo de Drácula  no está  muy hambriento. Su padre le da una mirada severa: - ¡Come tu sopa antes de que se coagule!

viernes, 12 de octubre de 2012

Las travesuras de Luciana






Había una vez una niñita  muy traviesa que se llamaba Luciana, sus padres la querían mucho pero a veces no sabían que hacer porque  Luciana casi siempre estaba metida en problemas.
Un día la mamá de  su abuelita se enfermó y estuvo varios días en cama. Esta viejita era muy tranquila y se entretenía mucho con  la lectura, así pasaba las horas en su cama leyendo todos los periódicos que tenía a su alcance.
Junto a su dormitorio estaba el baño que lo tenían siempre muy limpio.
Un día a Luciana se le ocurrió una de sus temidas travesuras, entró al baño y abrió todos los caños, y por supuesto poco a poco el dormitorio de la abuelita que estaba junto al baño se fue inundando a tal punto que el agua llegó a unos 30 cms. del suelo. La  abuelita no se dio cuenta porque estaba muy entretenida leyendo sus diarios.
En eso entró al dormitorio la mamá de Luciana y casi le da un ataque al ver la escena, la abuelita leyendo en medio de una piscina de agua. Llamó a todos los de casa para pedir ayuda, no sabían si llamar a los bomberos para poder sacar el agua , mientras Luciana   asustada de lo que había hecho pidió perdón a su mamá, ella misma ayudó a sacar todo el agua y a secar el dormitorio . Mientras tanto la viejita seguía muy entretenida leyendo sus  diarios.  Luciana  quedó tan asustada de lo que había hecho que no volvió a hacer ninguna travesura…. por algún tiempo . Y colorín colorado este relato a terminado….

martes, 9 de octubre de 2012

Disfraces muy originales para Halloween

Se acerca la fiesta de Halloween y  todos los niños esperan esa fecha para pasarla muy bien, les gusta disfrazarse  e ir a pedir dulces de casa en casa  y también hacer fiestas  y disfrutarla con los amigos que también estarán disfrazados . En Chasing Firesflies encontrará una diversidad de disfraces, para niños, niñas, bebes y adultos  que  les encantará.









sábado, 29 de septiembre de 2012

Perros muy divertidos de jinetes



Ahora que falta poco para la fiesta de Halloween  nada mas divertido que una fantasía para los perros y es la de ponerlos de jinetes, en Amazon los puede conseguir por muy pocos dólares. Aqui las imágenes:



















































lunes, 17 de septiembre de 2012

Cuento famoso el Flautista de Hamelin




Érase una vez a la orilla de un gran río en el Norte de Alemania una ciudad llamada Hamelin. Sus ciudadanos eran gente honesta que vivía felízmente en sus casas de piedra gris. Los años pasaron, y la ciudad se hizo rica y próspera.
Hasta que un día, sucedió algo insólito que perturbó su paz.
Hamelin siempre había tenido ratas, y bastantes, pero nunca habían sido un peligro, pues los gatos las mantenían a rayo de la manera habitual: cazándolas. Pero de pronto, las ratas comenzaron a multiplicarse.
Con el tiempo, una gran marea de ratas cubría la ciudad. Primero atacaron las tiendas y graneros, y cuando no les quedó nada, fueron por madera, ropa o cualquier cosa. Lo único que no comían era el metal. Los aterrados ciudadanos se manifestaron ante el ayuntamiento para que los librara de la plaga de ratas, pero el consejo ya llevaba tiempo reunido tratando de pensar un plan.
- Necesitaríamos un ejército de gatos.
Pero los gatos ya estaban muertos.
- Deberíamos matarlas con comida envenenada.
Pero apenas les quedaba comida, y el ni siquiera el veneno era capaz de detenerlas.
- Necesitamos ayuda- dijo el alcalde abatido.
En ese preciso instante, mientras los ciudadanos se agolpaban afuera, llamaron fuertemente a la puerta. ¿Quién podría ser? se preguntaban preocupados los miembros del consejo, temerosos de las iras de la gente. Abrieron la puerta con precaución y, ante su sorpresa, apareció ante ellos un hombre alto, vestido con ropas de brillantes colores, con una larga pluma en su sombrero y una larga flauta dorada.
- He librado ciudades de escarabajos y murciélagos - dijo el extraño- y por mil florines, también les libraré de las ratas.
- ¡Mil florines!- exclamó el alcande- ¡Le daríamos cincuenta mil si lo hiciera!
El extraño salió entonces diciendo:
- Ahora es tarde, pero mañana al amanecer no quedará ni una rata en Hamelin
Todavía no había salido es sol cuando el sonido de una flauta se escuchó a través de las calles de Hamelin. El flautista fue pasando lentamente por entre las casas, y todas las ratas le seguían. Salían de todas partes: de las puertas, de las ventanas, de las cañerías, todas detrás del flautista. Mientras tocaba, el extranjero bajó hacia el río y lo cruzó. Tras él, las ratas seguían sus pasos, y todas y cada una de ellas se ahogaron y fueron arrastradas por la corriente.
Al mediodía, no quedaba ni una sola rata en la ciudad. Todos en el consejo estaban encantados, hasta que el flautista acudió a reclamar su pago.
- ¿Cincuenta mil florines?- exclamaron - ¡Jamás!
- ¡Que sean mil al menos! - gritó furioso el flautista. Pero el alcalde respondió:
- Ahora todas las ratas están muertas y no volverán. Así que confórmate con cincuenta florines, sin es que no quieres quedarte sin nada.
Con los ojos encendidos de ira, el flautista señaló con su dedo al alcalde:
- Te arrepentirás amargamente de haber roto tu promesa
Y desapareció.
Una sombra de miedo envolvió a los consejeros, pero el alcalde se encogió de hombros y dijo emocionado:
- ¡Qué diablos! Acabamos de ahorrarnos cincuenta mil florines.
Aquella noche, liberados de la pesadilla de las ratas, los habitantes de Hamelin durmieron más profundamente que nunca. Y cuando el extraño sonido de una flauta flotó por las calles al amanecer, solo los niños lo escucharon. Como atraídos de un modo mágico, los niños salían de sus casas. Y de la misma forma que había ocurrido el día anterior, el flautista recorrió tranquilamente las calles, reuniendo a todos los niños, que le seguían dócilmente al son de la extraña música.
Pronto la larga hilera dejó la ciudad y se encaminó al bosque, y tras cruzarlo alcanzó la falda de una gran montaña. Cuando el flautista alcanzó la roca, tocó su instrumento con más fuerza, y en la montaña se abrió una gran puerta que daba acceso a una cueva. Los niños entraron tras el flautista, y cuando el último de ellos se adentró en la oscuridad, la entrada se cerró.
Un gran movimiento de tierras cerró la entrada de la cueva para siempre, y solo un pequeño niño cojo pudo escapar de la tragedia. Fue el quien contó a los angustiados habitantes de Hamelin, que buscaban sus niños desesperadamente, lo que había ocurrido. Y de nada sirvieron todos sus esfuerzos: la montaña nunca devolvió a sus víctimas.
Muchos años tuvieron que pasar hasta que las alegres voces de los niños volvieron a resonar en las calles de Hamelin, pero el recuerdo de la aquella terrible lección permaneció para siempre en los corazones de todos, y fue pasando de padres a hijos a través de los siglos.


Fuente: Cuentos para dormir.com

miércoles, 12 de septiembre de 2012

sábado, 8 de septiembre de 2012

Chistes graciosos de la abuela




INTELIGENCIA
Un niño le preguntó a su madre.
- Mamá, de quien heredé mi inteligencia? de tí o de papá? 
- Es muy probable que de tu padre, porque la mía todavía la conservo .



Un pequeño apartamento
Un joven marido regresa a casa por la noche y encuentra a su esposa llorando.
- Mi amor ha pasado algo terrible! Quería darte una sorpresa
Quería cocinar mi primer plato, y el gato se lo comió!
- Wow, ¡Qué lástima, oh que horror ... Pero no importa, no llores, mi querida.
Te voy a comprar otro gato .

La mascota
Una señora entra donde un relojero y pone a  su mascota en el mostrador diciendo
- Puedo dejar a mi perro?.
- Pero, pero, pero ¿para qué señora?
- Para que vea lo que tiene. Se detiene cada cinco minutos .

EL VAMPIRO
Un vampiro entra en un bar.
- Me gustaría un vaso de sangre, por favor.
- ¿Tiene alguna preferencia? le dice al camarero.
- No, no, no, siempre y cuando esté fresco.
Cinco minutos más tarde, un segundo vampiro entra en el bar
- Me gustaría un vaso de sangre, pero el grupo B, por favor.
Y el camarero dice feliz:
- Hum, hum, veo que ese señor es un experto ...

EL MOLAR
Un paciente llegó para sacarse un molar en el dentista.
Cuando habían terminado, se siente con el dedo y grita furioso
- Pero usted me  ha arrancado dos! Y eso no es bueno!
El Dentista muy tranquilo respondió:     
  Cálmese. cálmese, poco a poco me estoy acercando....


FINO
Una ardilla delante de un aviso de parking “ estación prohibida”.
Un oficial de policía se acerca y advierte:
- Oye, ¿quieres una multa?
Y la respuestas de ardilla:
Oh, si usted no hace nada, yo preferiría una nuez!

PUPPY
Un cachorro joven le pregunta a su padre:
- Papá, papá, dime la verdad, papá, papá. ¿Cuál es mi nombre real?
"Siéntate" o "Dame la pata?"

EN SABANA
Savanna está en llamas. Todos huyen del fuego , los animales galopan hacia el sur
 un elefante tenía un pequeño raton en su espalda
Al cabo de un cuarto de hora  el ratoncito dijo:
-         Vamos, podemos cambiar!

EL TENDERO
En la escuela, la maestra preguntó al  pequeño Pablo, que estaba sentado al fondo de la clase:
- Pequeño Paul, eres un tendero, y yo soy una cliente. He comprado un melón en 2 soles,
una ensalada por 50 centavos, y una libra de papas a 1 sol. ¿Cuánto te debo?
 Paul pensó un momento y dijo:
-     Oh, no se preocupe, señora, usted me paga mañana

jueves, 9 de agosto de 2012

Video de perro rabioso muy gracioso

La abuela quiere compartir con todos sus nietos del mundo este video que ha encontrado en youtube de un perro que pelea consigo mismo muy gracioso:

(Prender sonido)

jueves, 19 de julio de 2012

Una manera de entretener a los niños en casa

Es muy importante tener mucha imaginación cuando se trata de entretener a los pequeños en casa, en Decoración y moda infantil hemos visto un mantel de lo mas sencillo confeccionado para dar alegría a los niños imaginando tener una casa donde jugar con sus amiguitos. Se trata de un mantel en el que se le ha adaptado una puerta y ventanas para dar la sensación de una casa real.




sábado, 14 de julio de 2012

Los recuerdos de la abuela: El borracho y el eco

Relato de los años l800 recogidos de Binaced.es, que espero les guste




EL BORRACHO Y EL ECO


Noche oscura y tenebrosa
Tan achispado iba Antón
Que cayó de un tropezón
En la senda borrascosa
Echó un recio juramento
Diciendo: ¿quién cayó?
De las tapias del convento
Resonaba el eco
YOOOOOOOO…
Mientes, fui yo quien caí
Y si el casco me rompí
Tendré que gastar pelucas
LUCASSSSSSS…
No soy Lucas, ¡voto a Dios!
Y nos veremos los dos
Tunante de farfantón
ANTONNNNN…
¿Me conoces? ¡Ah tunate!!
Pues aguarda un instante
Y conocerás mi navaja
BAJAAAAAAA…
Bajaré con mucho gusto
Tú te crees que me asusto
Al contrario, más me exalto
ALTOOOOOOO…
¡Alto yo! Piensa el insolente
Mandar callar a un valiente
Que me calle yo, miserable

HABLEEEEEEE…
Hablaré por vida mía
Hasta que tu lengua impía
Con este acero taladre
LADREEEEEE…
¡Ladrar! ¿Soy un perro quizás?
Dime villano ¿dónde estás?
Que de no verte me aburro
BURROOOOOO…
¿Burro yo?
Insulto tamaño
Pero dime ¿eres hombre o difunto?
Dime, que nada me asombra
SOMBRAAAAA…
Una sombra y la insulté
Perdóneme que tome siete copas
Y un bizcocho
OCHOOOOOOO…
No fueron ocho
Serían siete tal vez
La otra se la bebió Ramona
MONAAAAAA…
No hubo mona ¡No señor!
Me hizo daño el licor
Y a Ramoncita también
BIENNNNN…
Cuando a su casa llegó, a su mujer le
contó
De una sombra pavorosa que hablaba
Detrás del convento, y no era cuento.

martes, 10 de julio de 2012

Caras pintadas de niños para fiestas

A los niños les encanta que les pinten las caras sobre todo en los cumpleaños, aqui les damos añlgunos modelos muy llamativos y alegres, pero si quieren ver mas los pueden encontrar en itspartytimeonline.co.uk





viernes, 6 de julio de 2012

miércoles, 4 de julio de 2012

Cuento para niños: El patito feo







EL PATITO FEO, Cuento para niños de Hans Christian Andersen


Como cada verano, a la Señora Pata le dio por empollar y todas sus amigas del corral estaban deseosas de ver a sus patitos, que siempre eran los más guapos de todos.
Llegó el día en que los patitos comenzaron a abrir los huevos poco a poco y todos se congregaron ante el nido para verles por primera vez.
Uno a uno fueron saliendo hasta seis preciosos patitos, cada uno acompañado por los gritos de alborozo de la Señora Pata y de sus amigas. Tan contentas estaban que tardaron un poco en darse cuenta de que un huevo, el más grande de los siete, aún no se había abierto.
Todos concentraron su atención en el huevo que permanecía intacto, incluso los patitos recién nacidos, esperando ver algún signo de movimiento.
Al poco, el huevo comenzó a romperse y de él salió un sonriente pato, más grande que sus hermanos, pero ¡oh, sorpresa!, muchísimo más feo y desgarbado que los otros seis...
La Señora Pata se moría de vergüenza por haber tenido un patito tan feísimo y le apartó con el ala mientras prestaba atención a los otros seis.
El patito se quedó tristísimo porque se empezó a dar cuenta de que allí no le querían...
Pasaron los días y su aspecto no mejoraba, al contrario, empeoraba, pues crecía muy rápido y era flacucho y desgarbado, además de bastante torpe el pobrecito.
Sus hermanos le jugaban pesadas bromas y se reían constantemente de él llamándole feo y torpe.
El patito decidió que debía buscar un lugar donde pudiese encontrar amigos que de verdad le quisieran a pesar de su desastroso aspecto y una mañana muy temprano, antes de que se levantase el granjero, huyó por un agujero del cercado.
Así llegó a otra granja, donde una vieja le recogió y el patito feo creyó que había encontrado un sitio donde por fin le querrían y cuidarían, pero se equivocó también, porque la vieja era mala y sólo quería que el pobre patito le sirviera de primer plato. También se fue de aquí corriendo.
Llegó el invierno y el patito feo casi se muere de hambre pues tuvo que buscar comida entre el hielo y la nieve y tuvo que huir de cazadores que pretendían dispararle.
Al fin llegó la primavera y el patito pasó por un estanque donde encontró las aves más bellas que jamás había visto hasta entonces. Eran elegantes, gráciles y se movían con tanta distinción que se sintió totalmente acomplejado porque él era muy torpe. De todas formas, como no tenía nada que perder se acercó a ellas y les preguntó si podía bañarse también.
Los cisnes, pues eran cisnes las aves que el patito vio en el estanque, le respondieron:
- ¡Claro que sí, eres uno de los nuestros!
A lo que el patito respondió:
-¡No os burléis de mí!. Ya sé que soy feo y desgarbado, pero no deberíais reír por eso...
- Mira tu reflejo en el estanque -le dijeron ellos- y verás cómo no te mentimos.
El patito se introdujo incrédulo en el agua transparente y lo que vio le dejó maravillado. ¡Durante el largo invierno se había transformado en un precioso cisne!. Aquel patito feo y desgarbado era ahora el cisne más blanco y elegante de todos cuantos había en el estanque.
Así fue como el patito feo se unió a los suyos y vivió feliz para siempre.

Tags: cuentos infantiles, historias para niños, cuentos para niños

Fuente: Cuentos para dormir

miércoles, 27 de junio de 2012

Instrucciones para hacer mitones para cuando venga el frio





MATERIALES:

100 g. de restos de lana de diversos colores
1 juego de 5 agujas del num. 3 1/2


Punto elástico en vueltas cerradas: 1 punto al derecho, 1 punto al revés, alternados.

Ejecución: Se comienza por el canto inferior: Montar 40 puntos, destribuir los puntos sobre 4 agujas y tejer punto elástico en vueltas cerradas. La anchura de las listas depende de la lana disponible de los diversos colores. En nuestro modelo varían las listas de 3 a 5 vueltas de anchura. A los 15 cm = 38 vueltas de altura total se colocan los 8 puntos primeros de la vuelta sobre un imperdible  = pulgar, y en su lugar se montan 4 puntos = 36 puntos. Proseguir recto hasta cubrir el dedo pequeño. Tejer juntos a continuación para la puntera en cada vuelta vuelta los 2 puntos primeros. Al disponer de 8 puntos se corta el hilo, se pasa por dichos puntos montados y distribuirlos junto con los 8 puntos del imperdible sobre 3 agujas. Cerrar en redondo y tejer punto elástico. A unos 5 cms. de altura se tejen juntos en cda vuelta los 2 puntos primeros de cada aguja, se corta el hilo, se pasa por los 6 puntos restantes y se remata.

jueves, 21 de junio de 2012

Cuento para niños: La Cenicienta






Un hombre  se casó en segundas nupcias con una mujer, la más altanera y orgullosa que jamás se haya visto. Tenía dos hijas por el estilo y que se le parecían en todo.
El marido, por su lado, tenía una hija, pero de una dulzura y bondad sin par; lo había heredado de su madre que era la mejor persona del mundo.
Pero después de  realizarse la boda, la madrasta dio libre curso a su mal carácter y  no pudo soportar las cualidades de la joven, que hacían aparecer todavía más odiables a sus hijas. La obligó a las más viles tareas de la casa: ella era la que fregaba los pisos y la vajilla, la que limpiaba los cuartos de la señora y de las señoritas sus hijas; dormía en lo más alto de la casa, en una buhardilla, sobre una mísera pallasa, mientras sus hermanas ocupaban habitaciones con parquet, donde tenían camas a la última moda y espejos en que podían mirarse de cuerpo entero.
La pobre muchacha aguantaba todo con paciencia, y no se atrevía a quejarse ante su padre, de miedo que le reprendiera pues su mujer lo dominaba por completo. Cuando terminaba sus quehaceres, se instalaba en el rincón de la chimenea, sentándose sobre las cenizas, lo que le había merecido el apodo de Culocenizón. La menor, que no era tan mala como la mayor, la llamaba Cenicienta; sin embargo Cenicienta, con sus míseras ropas, no dejaba de ser cien veces más hermosa que sus hermanas que andaban tan ricamente vestidas.
Sucedió que el hijo del rey dio un baile al que invitó a todas las personas distinguidas; nuestras dos señoritas también fueron invitadas, pues tenían mucho nombre en la comarca. Helas aquí muy satisfechas y preocupadas de elegir los trajes y peinados que mejor les sentaran; nuevo trabajo para Cenicienta pues era ella quien planchaba la ropa de sus hermanas y plisaba los adornos de sus vestidos. No se hablaba más que de la forma en que irían trajeadas.
-Yo, dijo la mayor, me pondré mi vestido de terciopelo rojo y mis adornos de Inglaterra.
-Yo, dijo la menor, iré con mi falda sencilla; pero en cambio, me pondré mi abrigo con flores de oro y mi prendedor de brillantes, que no pasarán desapercibidos.
Manos expertas se encargaron de armar los peinados de dos pisos y se compraron lunares postizos. Llamaron a Cenicienta para pedirle su opinión, pues tenía buen gusto. Cenicienta las aconsejó lo mejor posible, y se ofreció incluso para arreglarles el peinado, lo que aceptaron. Mientras las peinaba, ellas le decían:
-Cenicienta, ¿te gustaría ir al baile?
-Ay, señoritas, os estáis burlando, eso no es cosa para mí.
-Tienes razón, se reirían bastante si vieran a un Culocenizón entrar al baile.
Otra que Cenicienta les habría arreglado mal los cabellos, pero ella era buena y las peinó con toda perfección.
Tan contentas estaban que pasaron cerca de dos días sin comer. Más de doce cordones rompieron a fuerza de apretarlos para que el talle se les viera más fino, y se lo pasaban delante del espejo.
Finalmente, llegó el día feliz; partieron y Cenicienta las siguió con los ojos y cuando las perdió de vista se puso a llorar. Su madrina, que la vio anegada en lágrimas, le preguntó qué le pasaba.
-Me gustaría... me gustaría...
Lloraba tanto que no pudo terminar. Su madrina, que era un hada, le dijo:
-¿Te gustaría ir al baile, no es cierto?
-¡Ay, sí!, -dijo Cenicienta suspirando.
-¡Bueno, te portarás bien!, -dijo su madrina-, yo te haré ir.
La llevó a su cuarto y le dijo:
-Ve al jardín y tráeme un zapallo.
Cenicienta fue en el acto a coger el mejor que encontró y lo llevó a su madrina, sin poder adivinar cómo este zapallo podría hacerla ir al baile. Su madrina lo vació y dejándole solamente la cáscara, lo tocó con su varita mágica e instantáneamente el zapallo se convirtió en un bello carruaje todo dorado.
En seguida miró dentro de la ratonera donde encontró seis ratas vivas. Le dijo a Cenicienta que levantara un poco la puerta de la trampa, y a cada rata que salía le daba un golpe con la varita, y la rata quedaba automáticamente transformada en un brioso caballo; lo que hizo un tiro de seis caballos de un hermoso color gris ratón. Como no encontraba con qué hacer un cochero:
-Voy a ver -dijo Cenicienta-, si hay algún ratón en la trampa, para hacer un cochero.
-Tienes razón, -dijo su madrina-, anda a ver.
Cenicienta le llevó la trampa donde había tres ratones gordos. El hada eligió uno por su imponente barba, y habiéndolo tocado quedó convertido en un cochero gordo con un precioso bigote. En seguida, ella le dijo:
-Baja al jardín, encontrarás seis lagartos detrás de la regadera; tráemelos.
Tan pronto los trajo, la madrina los trocó en seis lacayos que se subieron en seguida a la parte posterior del carruaje, con sus trajes galoneados, sujetándose a él como si en su vida hubieran hecho otra cosa. El hada dijo entonces a Cenicienta:
-Bueno, aquí tienes para ir al baile, ¿no estás bien aperada?
-Es cierto, pero, ¿podré ir así, con estos vestidos tan feos?
Su madrina no hizo más que tocarla con su varita, y al momento sus ropas se cambiaron en magníficos vestidos de paño de oro y plata, todos recamados con pedrerías; luego le dio un par de zapatillas de cristal, las más preciosas del mundo.
Una vez ataviada de este modo, Cenicienta subió al carruaje; pero su madrina le recomendó sobre todo que regresara antes de la medianoche, advirtiéndole que si se quedaba en el baile un minuto más, su carroza volvería a convertirse en zapallo, sus caballos en ratas, sus lacayos en lagartos, y que sus viejos vestidos recuperarían su forma primitiva. Ella prometió a su madrina que saldría del baile antes de la medianoche. Partió, loca de felicidad.
El hijo del rey, a quien le avisaron que acababa de llegar una gran princesa que nadie conocía, corrió a recibirla; le dio la mano al bajar del carruaje y la llevó al salón donde estaban los comensales. Entonces se hizo un gran silencio: el baile cesó y los violines dejaron de tocar, tan absortos estaban todos contemplando la gran belleza de esta desconocida. Sólo se oía un confuso rumor:
-¡Ah, qué hermosa es!
El mismo rey, siendo viejo, no dejaba de mirarla y de decir por lo bajo a la reina que desde hacía mucho tiempo no veía una persona tan bella y graciosa. Todas las damas observaban con atención su peinado y sus vestidos, para tener al día siguiente otros semejantes, siempre que existieran telas igualmente bellas y manos tan diestras para confeccionarlos. El hijo del rey la colocó en el sitio de honor y en seguida la condujo al salón para bailar con ella. Bailó con tanta gracia que fue un motivo más de admiración.
Trajeron exquisitos manjares que el príncipe no probó, ocupado como estaba en observarla. Ella fue a sentarse al lado de sus hermanas y les hizo mil atenciones; compartió con ellas los limones y naranjas que el príncipe le había obsequiado, lo que las sorprendió mucho, pues no la conocían. Charlando así estaban, cuando Cenicienta oyó dar las once y tres cuartos; hizo al momento una gran reverenda a los asistentes y se fue a toda prisa.
Apenas hubo llegado, fue a buscar a su madrina y después de darle las gracias, le dijo que desearía mucho ir al baile al día siguiente porque el príncipe se lo había pedido. Cuando le estaba contando a su madrina todo lo que había sucedido en el baile, las dos hermanas golpearon a su puerta; Cenicienta fue a abrir.
-¡Cómo habéis tardado en volver! -les dijo bostezando, frotándose los ojos y estirándose como si acabara de despertar; sin embargo no había tenido ganas de dormir desde que se separaron.
-Si hubieras ido al baile -le dijo una de las hermanas-, no te habrías aburrido; asistió la más bella princesa, la más bella que jamás se ha visto; nos hizo mil atenciones, nos dio naranjas y limones.
Cenicienta estaba radiante de alegría. Les preguntó el nombre de esta princesa; pero contestaron que nadie la conocía, que el hijo del rey no se conformaba y que daría todo en el mundo por saber quién era. Cenicienta sonrió y les dijo:
-¿Era entonces muy hermosa? Dios mío, felices vosotras, ¿no podría verla yo? Ay, señorita Javotte, prestadme el vestido amarillo que usáis todos los días.
-Verdaderamente -dijo la señorita Javotte-, ¡no faltaba más! Prestarle mi vestido a tan feo Culocenizón... tendría que estar loca.
Cenicienta esperaba esta negativa, y se alegró, pues se habría sentido bastante confundida si su hermana hubiese querido prestarle el vestido.
Al día siguiente las dos hermanas fueron al baile, y Cenicienta también, pero aún más ricamente ataviada que la primera vez. El hijo del rey estuvo constantemente a su lado y diciéndole cosas agradables; nada aburrida estaba la joven damisela y olvidó la recomendación de su madrina; de modo que oyó tocar la primera campanada de medianoche cuando creía que no eran ni las once. Se levantó y salió corriendo, ligera como una gacela. El príncipe la siguió, pero no pudo alcanzarla; ella había dejado caer una de sus zapatillas de cristal que el príncipe recogió con todo cuidado.
Cenicienta llegó a casa sofocada, sin carroza, sin lacayos, con sus viejos vestidos, pues no le había quedado de toda su magnificencia sino una de sus zapatillas, igual a la que se le había caído.
Preguntaron a los porteros del palacio si habían visto salir a una princesa; dijeron que no habían visto salir a nadie, salvo una muchacha muy mal vestida que tenía más aspecto de aldeana que de señorita.
Cuando sus dos hermanas regresaron del baile, Cenicienta les preguntó si esta vez también se habían divertido y si había ido la hermosa dama. Dijeron que sí, pero que había salido escapada al dar las doce, y tan rápidamente que había dejado caer una de sus zapatillas de cristal, la más bonita del mundo; que el hijo del rey la había recogido dedicándose a contemplarla durante todo el resto del baile, y que sin duda estaba muy enamorado de la bella personita dueña de la zapatilla. Y era verdad, pues a los pocos días el hijo del rey hizo proclamar al son de trompetas que se casaría con la persona cuyo pie se ajustara a la zapatilla.
Empezaron probándola a las princesas, en seguida a las duquesas, y a toda la corte, pero inútilmente. La llevaron donde las dos hermanas, las que hicieron todo lo posible para que su pie cupiera en la zapatilla, pero no pudieron. Cenicienta, que las estaba mirando, y que reconoció su zapatilla, dijo riendo:
-¿Puedo probar si a mí me calza?
Sus hermanas se pusieron a reír y a burlarse de ella. El gentilhombre que probaba la zapatilla, habiendo mirado atentamente a Cenicienta y encontrándola muy linda, dijo que era lo justo, y que él tenía orden de probarla a todas las jóvenes. Hizo sentarse a Cenicienta y acercando la zapatilla a su piececito, vio que encajaba sin esfuerzo y que era hecha a su medida.
Grande fue el asombro de las dos hermanas, pero más grande aún cuando Cenicienta sacó de su bolsillo la otra zapatilla y se la puso. En esto llegó la madrina que, habiendo tocado con su varita los vestidos de Cenicienta, los volvió más deslumbrantes aún que los anteriores.
Entonces las dos hermanas la reconocieron como la persona que habían visto en el baile. Se arrojaron a sus pies para pedirle perdón por todos los malos tratos que le habían infligido. Cenicienta las hizo levantarse y les dijo, abrazándolas, que las perdonaba de todo corazón y les rogó que siempre la quisieran.
Fue conducida ante el joven príncipe, vestida como estaba. Él la encontró más bella que nunca, y pocos días después se casaron. Cenicienta, que era tan buena como hermosa, hizo llevar a sus hermanas a morar en el palacio y las casó en seguida con dos grandes señores de la corte.

miércoles, 20 de junio de 2012

Cuento con valores: La fiesta de cumpleaños





LA FIESTA DE CUMPLEAÑOS

En un pueblo pequeño había una vez  una familia muy querida compuesta por el papá, la mamá y 4 hijas.Las niñas eran muy educadas y les encantaba jugar con animales  de peluche. Las mayor tenía 12 años, la segunda, 10, la tercera 8 y la última  llamada Carmen tenía 6 años. Eran unas niñas muy buenas y ayudaban a su mamá en los quehaceres de la casa. 
Un día el sol salió desde muy temprano y todas ellas se levantaron  muy contentas porque era el día del cumpleaños de su mejor amiga llamada Anita, y esperaban que sea las 4 de la tarde para ir a la fiesta y saludarla. 
Llegó la hora y todas muy bien vestidas fueron al cumpleaños. Después de saludar a su amiga y darle su regalo, fueron a jugar muy contentas con su amiga y  las demás niñas invitadas.
 A eso de las 7 pm la mamá fue a recogerlas y llevarlas a casa. Todo había salido muy bien. 
Pero cuando estaban por llegar a casa, la mamá notó algo raro en el comportamiento de Carmen la niña de 6 años. Notó que debajo de su abrigo la niña escondía algo que aprisionaba con sus manos, le preguntó que tenía allí y la niña con voz temblorosa le dijo que no tenía nada. Pero la mamá que la conocía muy bien se dio cuenta que mentía, así que le abrió el abrigo y con gran sorpresa vio que tenía un oso de peluche que no era de ella, se lo había traído de la casa de su amiga . La mamá enojada le llamó la atención explicándole que eso no estaba bien, que eso era robar y que debían regresarn inmediatamente a casa de la amiga para devolverlo. Así lo hicieron. Al llegar Carmencita pidió hablar con su amiga y le explicó que  se había traído el oso porque le gustó mucho pero que por favor la perdone porque nunca mas lo volvería a hacer. Esta fue una prueba muy grande, pero sirvió, porque Carmen aprendió la lección y nunca mas se llevó nada a casa sin permiso. 
Este tipo de actitudes de no consentir  ni por una sola vez  que los niños se adueñen de cosas por mas insignificante que sean sin permiso, les enseña a ser honrados y personas de bien como lo fueron las 4 hermanas que ahora ya son unas señoritas muy correctas. Y colorín colorado este cuento ha terminado.

(Maria Luz Novoa)


viernes, 15 de junio de 2012

¿Qué es ser papá? pregunta la abuela




Ser papá es algo más que cuatro letras, algo más que dos sílabas dibujadas en las cartillas donde los niños aprenden a leer.

Papá es lo mismo que sembrador, que protector, que guía, que jefe del hogar, que capitán del buque donde navega la familia.

Papá es el marino que frente al timón, preocupado unas veces y otras veces sonriente, se enfrenta a las tempestades en silencio, y cuando sale de ellas - bien sea vencido o victorioso- se sienta en una silla y acaricia el cabello del menor de sus hijos.
Papá es el camino más corto para escaparnos de nosotros mismos hacia las cosas más bellas de este mundo

                                                                             ( Anónimo)

domingo, 10 de junio de 2012

Los abuelos dan mucho amor a sus nietos





Siempre es bueno recordar que los abuelos son los cimientos de la familia, las raíces que sujetan el árbol de la vida. El abuelo es crucial en el desarrollo de la autoestima del niño y constituye un referente de seguridad inestimable.

.Al contar historias del pasado familiar con su estatus de “padre del padre o de la madre”, hacen que el nieto sienta su presente como la continuación de un pasado enriquecedor y perfilan
el lugar que ocupa en el mundo.  La mayor alegría para los niños es sentirse seguros en un mundo donde hay adultos (padres y abuelos) que les quieren.

Un cariño diferente

Los abuelos proporcionan a los niños una seguridad diferente a la que aportan los padres, más antigua. En ello se encuentra la base de lo que será nuestra vida amorosa. Por una parte quisieron y amaron a nuestros padres, y lo hicieron de tal forma que despertaron en ellos el deseo de tener hijos y repetir la experiencia. Su inconsciente determinó el de nuestros progenitores y, además, con el amor que nos dirigen, son el refugio más seguro y cariñoso de la infancia.

Ser abuela permite elaborar psíquicamente el hecho de haber sido madre. Ahora bien, lo que se da a los nietos es algo diferente. La abuela, cuando disfruta con su papel, quiere sin condiciones, es el amor más desinteresado que se puede encontrar en la vida. La abuela puede sentirse compensada con ver en su nieto una sonrisa que le recuerda a su hijo, porque encuentra ahí el placer de la transcendencia y de la productividad de su vida. Además, cuando se es abuela se puede elaborar lo que se hizo mal como madre. La abuela puede ayudar, pero si no ha conseguido vivir bien su maternidad es más frecuente que compita con la hija o con la nuera y que proteste por su función. Los abuelos han sido padres, pero esta experiencia, a veces, no es garantía de ayuda para los hijos y nietos. Si han tenido sentimientos de inferioridad y no han podido resolver complejos infantiles, tratarán de compensarlo con los niños y aquí aparecen los problemas, porque rivalizan con sus propios hijos.

Otra situación difícil se plantea cuando la abuela quita autoridad a la madre, aunque si ésta actúa segura de sí misma, su autoridad no se verá mermada. Cuando se encuentre a solas con el niño, conviene que le aclare la diferencia de puntos de vista debido a que pertenecen a distintas generaciones. Que el niño comprenda que los abuelos no piensan como sus padres no es un problema, sino un síntoma muy saludable pues fomenta su capacidad de tener un criterio propio.


Claves

Los padres esperan que los abuelos sean una fuente de seguridad, que estén ahí cuando los necesiten. Ahora bien, también desean que aprueben sus decisiones.

Ese deseo de aprobación es muy importante porque los padres quieren que les consideren adultos delante de su pareja y de sus hijos, algo difícil porque con frecuencia los abuelos los siguen viendo como los niños que fueron. Otro desacuerdo es cuando los padres temen que maleduquen al nieto.

Los abuelos necesitan que se les tengan en cuenta sin que se les pida más allá de lo que pueden dar. Algunas abuelas, en su incapacidad de poner límites, aguantan y viven con resignación lo que tendrían que vivir con placer. Por el contrario, aquella que vive plenamente su condición, transmite un mensaje de esperanza.

Para evitar rivalidades es necesario establecer claramente que la educación pertenece a los padres.

Isabel Menéndez
Via: Hoymujer.com





sábado, 9 de junio de 2012

Cuento para niños: Barba Azul






Érase una vez, un hombre sumamente rico, tenía todo cuanto se puede desear, pero también tenía un defecto, su barba era azul, y esto lo hacía tan feo que ninguna mujer se le acercabaUna vecina suya tenía dos hermosas hijas, y el caballero pidió a una en matrimonio, pero permitió que eligiera la que deseara. Como es natural, ninguna de las muchachas quería, no sólo por su barba, sino porque, el hombre se había casado varias veces y no se sabía qué había sido de ellas.

Para que entraran en confianza, Barba Azul las invitó junto a su madre y algunos amigos, a visitar una de sus casas de campo. Estuvieron ocho días y todo fue paseos y fiestas. Todo resultó de maravilla, tanto, que la hermana menor comenzó a verlo menos feo y pensó que era un hombre honesto.

 Apenas retornaron, se consumó el matrimonio.

Había pasado un mes, cuando Barba Azul dijo a su mujer que debía salir de viaje por lo menos durante seis semanas, le pidió que se divirtiera en su ausencia y que invitara a sus amigas y las llevase al campo si deseaba. Y le entregó las llaves:

- Éstas son las llaves de los guardamuebles; éstas, las de la vajilla de oro y plata; éstas, las de mis cajas fuertes, donde guardo el oro y la plata, y ésta, es la llave maestra de todas las habitaciones de la casa. Pero esta llavecita, es la del gabinete que está en el fondo de la galería del piso de abajo, puedes abrir todo lo que desees, pero os prohíbo que abráis este gabinete, de lo contrario, conocerás mi cólera.

La esposa prometió obedecer en todo. El esposo la besó y partió en su carroza.

Las amigas y vecinas acudieron inmediatamente a la casa, para curiosear todas sus riquezas, pues no se habían atrevido a visitarla mientras estaba el marido, por el miedo que les provocaba.

Estaban todas muy entusiasmadas recorriendo las habitaciones y husmeando entre los guardarropas, los muebles y las joyas, y no paraban de envidiar a su amiga. Pero ella no se divertía, pues estaba tan intrigada por el contenido del pequeño gabinete, que no podía esperar ni un minuto más.

Era tan grande la curiosidad, que, olvidándose de las amigas, bajó por una pequeña escalera, dejando a sus invitadas solas. Al llegar frente a la puerta se detuvo a reflexionar sobre lo que su marido había dicho, y sobre las desgracias que podrían ocurrirle si desobedecía. Pero la tentación pudo más que el sentido común y abrió temblorosa la puerta.

Al entrar no podía ver nada, pues no había ventanas en la habitación. Caminó unos pasos y tropezó con algo, apenas pudo distinguir de qué se trataba, la habitación estaba repleta de baúles. Abrió uno y encontró ropa de mujer en el interior. Comprendió en seguida, que se trataba de los vestuarios de las mujeres de Barba Azul, pero de ellas no había rastro. Asustada, abandonó la habitación y volvió a cerrar la puerta, pero la llave cayó y no pudo encontrarla.

Temblando regresó con sus amigas sin decir palabra. Su esposo regresaría y sabría que había desobedecido, y ella sufriría el mismo destino que las demás.

Barba Azul regresó aquella misma noche, pues había recibido una carta diciendo que se había solucionado el asunto que lo requería. La muchacha trató de fingir que estaba feliz.

Al día siguiente, cuando el esposo le pidió las llaves, la muchacha se las entregó temblorosa. Cuando Barba Azul notó que faltaba la llavecita del gabinete se puso furioso y le dijo:

- Me has desobedecido como las otras, ahora tendrás su mismo destino. Te encerraré para siempre en la torre de mi casa de campo, aquella en la que estuvimos. Así aprenderás tu lección.

La esposa lloraba y suplicaba que la perdonara, pero el esposo tenía el corazón duro como una roca. Atada y amordazada, la llevó hasta el carruaje y condujo él mismo hasta la casa de campo, donde la encerró en la torre, tal como lo prometiera. Luego regresó a la ciudad.

La muchacha estaba desolada, la habitación era pequeña y tenía apenas una ventanita diminuta, por la cual entraba apenas un rayo de luz. Debía resignarse a terminar allí sus días, a menos que ocurriera un milagro.

Afortunadamente, la hermana de la muchacha había presenciado cuando el marido se la llevaba por la fuerza y los había seguido a caballo, sin que Barba Azul lo notara. Regresó a su casa y mandó llamar a sus hermanos que eran mosqueteros. Contó a los jóvenes lo sucedido, y éstos se encaminaron hasta la casa de Barba Azul para darle muerte.

Cuando terminaron con Barba Azul, fueron a liberar a su hermana, que se convirtió en la heredera de todas sus riquezas y las utilizó para acomodar a toda su familia y para casarse con un joven de buen corazón..


Fuente:Cuentos-infantiles.org

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