martes, 20 de septiembre de 2011

Cuentos para niños pequeños


EL CONEJITO REILON


Había una vez un conejito llamado Pepín que vivía en una ciudad de
animalitos llamada Sylvania , era un conejito muy alegre y desde
que nació casi todo el tiempo se la pasaba riendo, aunque a veces eso le traía problemas porque un dia vino su abuelita de visita quiense había hecho un peinado del cual se sentía muy orgullosa, porque según ella le quedaba muy bien y Pepin en cuanto la vio se puso a reir y a reir lo que molestó mucho a la viejita quien se fue muy ofendida.
Y así era Pepín siempre se reía de todo  .
Un día Pepin comió, comió, comió tanto que le vino una fuerte indigestión
y lo tuvieron que llevar al hospital,
El hospital estaba lleno de animalitos enfermos o sin sus padres, tristes, con
problemas muy serios , pero cuando vieron aparecer a Pepin y al verlo reir,
su risa contagiosa acabó haciendo reir a todos los animalitos enfermos
y empezaron a mejorar. Así con el tiempo Pepin se convirtió en un verdadero
Payaso de profesión e hizo reir siempre a todos los niños , pero se
cuidó mucho de no reirse de los mayores y, colorín colorado este cuento se ha acabado.


Escrito por Maria Luz Novoa

lunes, 19 de septiembre de 2011

LA FORTUNA DE LOS MAYORES DE 60




Tienen Plata en los cabellos.

 Oro en los dientes.

 Piedras en los riñones.

 Azúcar en la sangre

Plomo en los pies.

 Hierro en las articulaciones.

 Y una fuente inagotable de Gas Natural.

 Nunca pensaron poder llegar a tener tanta riqueza....

domingo, 18 de septiembre de 2011

Reflexiones de vida: La mayonesa y el café


MAYONESA Y CAFÉ

Cuando te sientas agobiado, cuando 24 horas al día no sean suficientes..
.
Recuerda el frasco de mayonesa y el café!

Un profesor en su clase de Filosofía, sin decir palabra, agarró un frasco grande y vacío de mayonesa y lo llenó con pelotas de golf.

Luego preguntó a sus estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos estuvieron de acuerdo en decir que si.

De nuevo, sin decir nada, el profesor agarró una caja llena de canicas y la vació dentro del frasco de mayonesa.

Las canicas llenaron los espacios vacíos entre las pelotas de golf.

El profesor volvió a preguntar a los estudiantes si el frasco estaba lleno y ellos volvieron a decir que si.

Luego...el profesor agarró una caja con arena y la vació dentro del frasco.

Por supuesto, la arena llenó todos los espacios vacíos, y el profesor preguntó nuevamente si el frasco estaba lleno.

En esta ocasión los estudiantes respondieron con un 'si' unánime.

El profesor enseguida agregó 2 tazas de café al contenido del frasco y efectivamente llenó todos los espacios vacíos entre la arena. Los estudiantes reían en esta ocasión. Cuando la risa se apagaba, el profesor dijo:

'QUIERO QUE SE DEN CUENTA QUE ESTE FRASCO REPRESENTA LA VIDA'.

Las pelotas de golf son las cosas importantes como la familia, los hijos, la salud, los amigos,

Son cosas que, aún si todo lo demás lo perdiéramos y solo éstas quedaran, nuestras vidas aún estarían llenas.

Las canicas son las otras cosas que importan, como el trabajo, la casa, el coche, etc.

La arena es todo lo demás… las pequeñas cosas.

'Si ponemos primero la arena en el frasco, no habría espacio para las canicas ni para las pelotas de golf.

Lo mismo ocurre con la vida'. Si gastamos todo nuestro tiempo y energía en las cosas pequeñas, nunca tendremos lugar para las cosas realmente importantes.



Presta atención a las cosas que son cruciales para tu felicidad. Juega con tus hijos, dedica tiempo a revisar tu salud, ve con tu pareja a cenar, practica tu deporte o afición favoritos, siempre quedará tiempo para limpiar la casa y reparar la llave del agua.

Ocúpate de las pelotas de golf primero, de las cosas que realmente importan.

Establece tus prioridades, el resto es solo arena…

Uno de los estudiantes levantó la mano y preguntó qué representaba el café..
El profesor sonrió y dijo:
'Que bueno que me hagas esta pregunta… Sólo es para demostrarles, que no importa cuan ocupada tu vida pueda parecer, siempre hay lugar para un par de tazas de café con un amigo.'

martes, 23 de agosto de 2011

Cuentos educativos: Los malos vecinos




Había una vez un hombre que salió un día de su casa para ir al trabajo, y justo al pasar por delante de la puerta de la casa de su vecino, sin darse cuenta se le cayó un papel importante. Su vecino, que miraba por la ventana en ese momento, vio caer el papel, y pensó:
- ¡Qué descarado, el tío va y tira un papel para ensuciar mi puerta, disimulando descaradamente!
Pero en vez de decirle nada, planeó su venganza, y por la noche vació su papelera junto a la puerta del primer vecino. Este estaba mirando por la ventana en ese momento y cuando recogió los papeles encontró aquel papel tan importante que había perdido y que le había supuesto un problemón aquel día. Estaba roto en mil pedazos, y pensó que su vecino no sólo se lo había robado, sino que además lo había roto y tirado en la puerta de su casa. Pero no quiso decirle nada, y se puso a preparar su venganza. Esa noche llamó a una granja para hacer un pedido de diez cerdos y cien patos, y pidió que los llevaran a la dirección de su vecino, que al día siguiente tuvo un buen problema para tratar de librarse de los animales y sus malos olores. Pero éste, como estaba seguro de que aquello era idea de su vecino, en cuanto se deshizo de los cerdos comenzó a planear su venganza.
Y así, uno y otro siguieron fastidiándose mutuamente, cada vez más exageradamente, y de aquel simple papelito en la puerta llegaron a llamar a una banda de música, o una sirena de bomberos, a estrellar un camión contra la tapia, lanzar una lluvia de piedras contra los cristales, disparar un cañón del ejército y finalmente, una bomba-terremoto que derrumbó las casas de los dos vecinos...
Ambos acabaron en el hospital, y se pasaron una buena temporada compartiendo habitación. Al principio no se dirigían la palabra, pero un día, cansados del silencio, comenzaron a hablar; con el tiempo, se fueron haciendo amigos hasta que finalmente, un día se atrevieron a hablar del incidente del papel. Entonces se dieron cuenta de que todo había sido una coincidencia, y de que si la primera vez hubieran hablado claramente, en lugar de juzgar las malas intenciones de su vecino, se habrían dado cuenta de que todo había ocurrido por casualidad, y ahora los dos tendrían su casa en pie...
Y así fue, hablando, como aquellos dos vecinos terminaron siendo amigos, lo que les fue de gran ayuda para recuperarse de sus heridas y reconstruir sus maltrechas casas.


Autor.. Pedro Pablo Sacristán

Fuente: Cuentosparadormir.com

martes, 26 de julio de 2011

Chistes muy graciosos para niños



Un niño tenía miedo a la oscuridad.. Una noche su madre le dijo que saliera al patio y le trajera la escoba.. El niño se volvió hacia su madre y le dijo: "Mamá, no quiero ir por ahí.” Es de noche. "
La madre sonrió tranquilizando a su hijo. “" no tienes que tener miedo de la oscuridad", explicó. “"Jesús está ahí fuera. Él cuidará de ti y te protejerá. "
El niño mira a si madre y le pregunta: "¿Estás segura de que está ahí afuera?"
"Sí, estoy segura.. Él está en todas partes, y siempre está listo para ayudar cuando lo necesitan ", dijo.
El niño pensó por un minuto y luego se dirigió a la puerta de atrás la abrió un poco y mirando la oscuridad, él llamó, " Jesús?.. Si estás ahí afuera, ¿podría por favor pasarme la escoba? "

El nuevo hermanito pequeño de Johnny estaba gritando muy fuerte. Johnny le dijo a su mamá, "¿Dónde lo conseguiste?"
Su madre le respondió: "Él vino del cielo, Johnny."
Johnny dice: "¡Guau Puedo ver por qué lo echaron!

Una niña está sentada en el regazo de su abuelo y observa las arrugas de su cara vieja.. Toca con sus dedos las arrugas del abuelo luego se toca su propia cara y se pone más desconcertada.
Finalmente la niña pregunta: "Abuelo, te creó Dios?"
"El que hizo la miel, hace mucho tiempo", responde su abuelo.
"Bueno, y Dios te hizo?", Pregunta la niña.
"Sí, lo hizo, y eso no fue hace mucho tiempo", responde su abuelo.
"Bueno dice la niña, "Estoy segura que trabaja mucho mejor en estos días, no es así?"

Tres niños están en el patio de la escuela presumiendo de lo grande que son sus padres.
. El primero dice: "Bueno, mi padre corre muy rápido. El puede disparar una flecha, y empezar a correr, te lo digo, y él llega antes que la flecha ".
El segundo dice: "¡Ja!¿Crees que es rápido! Mi padre es un cazador. El puede disparar su arma y estar allí antes de la bala ".
El tercero escucha a los otros dos y sacude la cabeza.. Luego dice: "Ustedes no saben nada acerca de lo que es rapidez. Mi padre es un funcionario público.!” Deja de trabajar a las 4:30 y está en casa a las 3:45! "
.
Una niña estaba hablando con su maestra acerca de las ballenas. La profesora dijo que era físicamente imposible que una ballena se trague un ser humano porque aunque era un mamífero muy grande su garganta era muy pequeña.
La niña afirmó que Jonás había sido tragado por una ballena.. Irritada, la profesora le repitió que una ballena no podía tragarse a un ser humano, que era físicamente imposible.
La niña dijo: "Cuando vaya al cielo le voy a preguntar a Jonás".
La maestra le preguntó, "¿Qué pasa si Jonás se fue al infierno?"
La niña respondió: "Entonces se lo pregunta usted".

lunes, 25 de julio de 2011

Chistes: Diálogo entre nietos y abuelos

La buela se maquillaba en el baño bajo la atenta mirada de su pequeña nieta, como siempre lo hacía. Después de aplicarse su lápiz labial y disponerse a salir, la pequeña le dijo...¡Pero abuela! olvidaste darle el beso de despedida a la servilleta....

Mi nieto me llamó el otro día para desearme un feliz cumpleaños...Me preguntó que edad tenía y le dije que había cumplido 62 años... Mi nieto se quedó pensativo por un rato y entonces me preguntó´¿ Tú comenzaste desde 1?

Despues de acostar a sus nietas. una abuela se puso su vieja piyama y las pantuflas y se dispuso a lavarse el pelo...En la medida de que escuchaba el escándalo de las niñas, así que se le acabó la paciencia...
Se enrolló una toalla en la cabeza y entró como una tromba en la habitación y volvió a acostar a las niñas con un regaño...
Tan pronto dejó la habitación oyó a la mas pequeña de todas decir con una voz temblorosa: ¿Quién era esa...?

Mi nieto nos visitaba un dia y de repente me dijo..
¡Abuela, tú sabes en que se parecen tú y Dios...? Y yo muy oronda le pregunté...
No... en qué?
Y me contestó:---
Ambos son viejos!!

Una niñita estaba afanada tecleando en el ordenador de palabras del abuelo y le dijo que estaba escribiendo un cuento..
¿De que se trata? le preguntó el abuelo...
No se, yo no se leer..
.
No sabía si mi nieta ya había aprendido a reconocer los colores por lo que decidí comprobarlo... Entonces le iba señalando las cosas y le preguntaba de que color eran...
Asi durante un rato, siempre contestando correctamente..
Hasta que yendo hacia la puerta , me dijo...
Abuela, yo creo que tu puedes reconocer esos colores por ti misma....

Cuando mi nieto me preguntó que tan viejo era yo, bromeando le dijje que no estaba muy seguro...
Mira la etiqueta de tus calzones abuelo en el mio dice de 4 a 6 años.

Le preguntaron a un pequeñio de 3 años donde vivia su abuela y el contstó:
Ah, ella vive en el aeropuerto porque cuando la queremos ver vamos a buscarla alla... Luego, despues que nos visita, la llevamos de nuevo al Aeropuerto.

Mi abuelo es el mas intelifgente de todos---!ª
Me enseña muchas cosas buenas, pero no lo veo con la suficiente frecuencia, para hacerme tan inteligente como el.--...

El abuelo llama y el nieto contesta el teléfonmo bromeando con el le pregunta...
¿Hola, sabes quien soy...?
El nieto corre gritando
Mamá, mamá el abuelo está al teléfono y no sabe quien es...

martes, 19 de julio de 2011

Chistes que harán reir a un niño



Chistes de colmos aptos para que los niños los cuenten  a sus amigos

¿Cuál es el colmo de un oso panda?
Que le saquen una foto a color y salga en blanco y negro

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¿Cuál es el colmo de un jardinero? Que su hija se llame rosa y la deje platada.

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¿Cuál es el colmo de un policía? Que lo asalten las dudas.

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¿Cuál es el colmo de un payaso? Tirarse un pedito de colores.

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¿Cuál es el colmo de un boxeador? Sacarse un moco con un guante de boxeo.

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¿Cuál es el colmo de los colmos? Perder un imperdible.

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¿Cuál es el colmo de un mueblista?Tener una hija cómoda

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jueves, 14 de julio de 2011

La historia de Carmín



Había una vez una joven madre de nombre Carmín, que vivía en un pueblito pequeño con su marido, sus 3 hijas , un perro y una empleada que iba todos los dias y la ayudaba en las tareas del hogar. Carmín  se encargaba de vestir y llevar a sus hijas al colegio , de hacer las tareas de casa y hacer las compras.
Iba todos los días al mercado, y siempre se preocupaba por comprar los alimentos de la mejor calidad.
En el mercado del pueblo había un vendedor que tenía la mejor fruta y todos le compraban, Carmín también lo hacía, sin imaginar que ese vendedor que se llamaba Tomás le había echado el ojo es decir se había fijado en ella. Carmín por supuesto no se había dado cuenta, tomaba como amabilidad sus atenciones, que la atendiera primero y algunas veces se ofrecía a llevarle la fruta a su casa a cambio de periódicos antiguos que necesitaba para su negocio. Así transcurrió el tiempo, Carmín no sabía de las intenciones de ese vendedor…Algunas veces cuando Carmín regaba el jardín de su casa este individuo se le acercaba y le hacía conversación, cosa que a Carmín no le hacía gracia pero tampoco se imaginaba que esta persona tenía otras intenciones.

Poco a poco se fué acentuando el acoso  que Carmín advirtió y quiso poner fín a esta situación porque ella ya se estaba dando cuenta de que el comportamiento del vendedor Tomás era algo más que simple amabilidad. Y algo  que a Carmín le preocupó, es que este individuo tenia ese comportamiento con ella cuando había personas de por medio, y que quería hacer notar que sus “amabilidades” eran porque tenía confianza con ella. Como no había forma de hablar a solas con él para increparle de su comportamiento porque estaba a las claras que quería demostrar a sus amistades que había algo más que una simple amabilidad con Carmín cosa que era completamente falso esto llegó a preocupar mucho a Carmín que era muy tímida, a tal punto que llegó a enfermar del sistema nervioso. Ella tenía como obsesión de que terminara lo mas pronto ese acoso. Tenía miedo de contárselo a su marido porque este tenía mal genio y hubiera empeorado la situación. ¡Que error!
Un día Carmín le dijo al frutero que quería hablar con él y lo citó en una Iglesia y cuando llegó, este le dijo que allí no se podía hablar y aprovechando de la situación  él le dijo que conocía un lugar mejor y tranquilo para hablar. Ella en ese momento ya creía que era el demonio, porque ella ya no estaba en su sano juicio, pero aceptó para ya terminar con ese asunto que la había llegado a preocupar tanto.
Fueron al lugar que él conocía , era una especie de restaurante.. Carmín le increpó y le dijo que dejara de fastidiarla, el le dijo que se había enamorado de ella, ante tal declaración ella le dijo que así fuera el Santo Padre ella no estaba dispuesta a escuchar semejante propuesta y que dejara inmediatamente de acosarla porque se vería obligada a tomar otras medidas. Al ver en ella un auténtico desprecio Tomás se quedó humillado y decidió vengarse. Propagó por todos los medios que él tenía una especie de relación con ella, que ella se entendía con él. Ella no sabía lo que él decía porque eran de mundos totalmente diferentes, pero después ella por una vendedora cercana a él se enteró. Muchos lo creyeron ; se vengó de ella por despecho y por sentirse humillado.
 A los dos dias siguientes de esa conversación Carmin, junto con su esposo e hijos se fueron todo un dia a la playa y al regresar a casa  se dieron cuenta que habia entrado un ladrón o ladrones y se habian llevado  casi todas las cosas de valor que en su casa tenía como máquinas de coser a la que ella se dedicaba a un negocio con una amiga. Fue tan grande su susto y como ya ella esta mal de los nervios pensó que amigos de este frutero habian sido los causantes del robo, asi que ya enferma de los nervios pidió a una amiga le preste una carabina y se quedó toda la noche en la ventana que daba a su jardin esperando que regresarían los ladrones por lo que habia quedado y asi poco a poco Carmín enfermo de los nervios.
Carmín como tenía muy fuerte los principios de moral no quiso tocar jamás ese tema , pero le hicieron mucho daño que dudaran de su reputación.
Pero la justicia siempre llega, cierto día el frutero Tomás murió no se supo si de una enfermedad o de un accidente, y debe haberse ido al infierno porque nunca dijo la verdad.O tal vez Dios lo perdonaría si al momento de morir dijo la verdad.
En cambio a Carmín Dios la premió, vivió feliz con su marido tuvo dos hijos mas, sanó de la depresión y vivió muy feliz.


Y colorín colorado este cuento se ha acabado.

Moraleja: Cuando tengan un problema que no puedan resolver pidan ayuda a alguien quien las quiera
para que las ayude. y...



Si la quieres y recuerdas  con cariño
y conoces a esa amiga  mas que nadie,
mas vale escuchar sus verdades e inocencia,
Por mas que las circunstancias la incriminen
de las mentiras que se hicieron por venganza.

No en vano llegó a perder  la conciencia
y se alejó de todos por tristeza
pero ahora ya repuesta ha olvidado
esa prueba que infeliz le dio el destino

Pero como todo en esta vida
tarde o temprano se sabe la verdad
Carmin siempre tuvo, lo tiene y lo tendrá
Un comportamiento ejemplar, que nadie puede objetar.




Fuente: Rosa Pérez

lunes, 6 de junio de 2011

Cuento para niños: La Sirenita




Cuento para niños: La Sirenita

En el fondo del más azul de los océanos había un maravilloso palacio en el cual habitaba el Rey del Mar, un viejo y sabio tritón que tenía una abundante barba blanca. Vivía en esta espléndida mansión de coral multicolor y de conchas preciosas, junto a sus hijas, cinco bellísimas sirenas...

La Sirenita, la más joven, además de ser la más bella poseía una voz maravillosa; cuando cantaba acompañándose con el arpa, los peces acudían de todas partes para escucharla, las conchas se abrían, mostrando sus perlas, y las medusas al oírla dejaban de flotar.

La pequeña sirena casi siempre estaba cantando, y cada vez que lo hacía levantaba la vista buscando la débil luz del sol, que a duras penas se filtraba a través de las aguas profundas.

-¡Oh! ¡Cuánto me gustaría salir a la superficie para ver por fin el cielo que todos dicen que es tan bonito, y escuchar la voz de los hombres y oler el perfume de las flores!

-Todavía eres demasiado joven -respondió la abuela-. Dentro de unos años, cuando tengas quince, el rey te dará permiso para subir a la superficie, como a tus hermanas.

La Sirenita soñaba con el mundo de los hombres, el cual conocía a través de los relatos de sus hermanas, a quienes interrogaba durante horas para satisfacer su inagotable curiosidad cada vez que volvían de la superficie. En este tiempo, mientras esperaba salir a la superficie para conocer el universo ignorado, se ocupaba de su maravilloso jardín adornado con flores marítimas. Los caballitos de mar le hacían compañía y los delfines se le acercaban para jugar con ella; únicamente las estrellas de mar, quisquillosas, no respondían a su llamada.

Por fin llegó el cumpleaños tan esperado y, durante toda la noche precedente, no consiguió dormir. A la mañana siguiente el padre la llamó y, al acariciarle sus largos y rubios cabellos, vio esculpida en su hombro una hermosísima flor.

-¡Bien, ya puedes salir a respirar el aire y ver el cielo! ¡Pero recuerda que el mundo de arriba no es el nuestro, sólo podemos admirarlo! Somos hijos del mar y no tenemos alma como los hombres. Sé prudente y no te acerques a ellos. ¡Sólo te traerían desgracias!

Apenas su padre terminó de hablar, La Sirenita le di un beso y se dirigió hacia la superficie, deslizándose ligera. Se sentía tan veloz que ni siquiera los peces conseguían alcanzarla. De repente emergió del agua. ¡Qué fascinante! Veía por primera vez el cielo azul y las primeras estrellas centelleantes al anochecer. El sol, que ya se había puesto en el horizonte, había dejado sobre las olas un reflejo dorado que se diluía lentamente. Las gaviotas revoloteaban por encima de La Sirenita y dejaban oír sus alegres graznidos de bienvenida.

-¡Qué hermoso es todo! -exclamó feliz, dando palmadas.

Pero su asombro y admiración aumentaron todavía: una nave se acercaba despacio al escollo donde estaba La Sirenita. Los marinos echaron el ancla, y la nave, así amarrada, se balanceó sobre la superficie del mar en calma. La Sirenita escuchaba sus voces y comentarios. “¡Cómo me gustaría hablar con ellos!", pensó. Pero al decirlo, miró su larga cola cimbreante, que tenía en lugar de piernas, y se sintió acongojada: “¡Jamás seré como ellos!”

A bordo parecía que todos estuviesen poseídos por una extraña animación y, al cabo de poco, la noche se llenó de vítores: “¡Viva nuestro capitán! ¡Vivan sus veinte años!” La pequeña sirena, atónita y extasiada, había descubierto mientras tanto al joven al que iba dirigido todo aquel alborozo. Alto, moreno, de porte real, sonreía feliz. La Sirenita no podía dejar de mirarlo y una extraña sensación de alegría y sufrimiento al mismo tiempo, que nunca había sentido con anterioridad, le oprimió el corazón.

La fiesta seguía a bordo, pero el mar se encrespaba cada vez más. La Sirenita se dio cuenta en seguida del peligro que corrían aquellos hombres: un viento helado y repentino agitó las olas, el cielo entintado de negro se desgarró con relámpagos amenazantes y una terrible borrasca sorprendió a la nave desprevenida.

-¡Cuidado! ¡El mar...! -en vano la Sirenita gritó y gritó.

Pero sus gritos, silenciados por el rumor del viento, no fueron oídos, y las olas, cada vez más altas, sacudieron con fuerza la nave. Después, bajo los gritos desesperados de los marineros, la arboladura y las velas se abatieron sobre cubierta, y con un siniestro fragor el barco se hundió. La Sirenita, que momentos antes había visto cómo el joven capitán caía al mar, se puso a nadar para socorrerlo. Lo buscó inútilmente durante mucho rato entre las olas gigantescas. Había casi renunciado, cuando de improviso, milagrosamente, lo vio sobre la cresta blanca de una ola cercana y, de golpe, lo tuvo en sus brazos.

El joven estaba inconsciente, mientras la Sirenita, nadando con todas sus fuerzas, lo sostenía para rescatarlo de una muerte segura. Lo sostuvo hasta que la tempestad amainó. Al alba, que despuntaba sobre un mar todavía lívido, la Sirenita se sintió feliz al acercarse a tierra y poder depositar el cuerpo del joven sobre la arena de la playa. Al no poder andar, permaneció mucho tiempo a su lado con la cola lamiendo el agua, frotando las manos del joven y dándole calor con su cuerpo.

Hasta que un murmullo de voces que se aproximaban la obligaron a buscar refugio en el mar.

-¡Corran! ¡Corran! -gritaba una dama de forma atolondrada- ¡Hay un hombre en la playa! ¡Está vivo! ¡Pobrecito...! ¡Ha sido la tormenta...! ¡Llevémoslo al castillo! ¡No! ¡No! Es mejor pedir ayuda...

La primera cosa que vio el joven al recobrar el conocimiento, fue el hermoso semblante de la más joven de las tres damas.

-¡Gracias por haberme salvado! -le susurró a la bella desconocida.

La Sirenita, desde el agua, vio que el hombre al que había salvado se dirigía hacia el castillo, ignorante de que fuese ella, y no la otra, quien lo había salvado.

Pausadamente nadó hacia el mar abierto; sabía que, en aquella playa, detrás suyo, había dejado algo de lo que nunca hubiera querido separarse. ¡Oh! ¡Qué maravillosas habían sido las horas transcurridas durante la tormenta teniendo al joven entre sus brazos!

Cuando llegó a la mansión paterna, la Sirenita empezó su relato, pero de pronto sintió un nudo en la garganta y, echándose a llorar, se refugió en su habitación. Días y más días permaneció encerrada sin querer ver a nadie, rehusando incluso hasta los alimentos. Sabía que su amor por el joven capitán era un amor sin esperanza, porque ella, la Sirenita, nunca podría casarse con un hombre.

Sólo la Hechicera de los Abismos podía socorrerla. Pero, ¿a qué precio? A pesar de todo decidió consultarla.

-¡...por consiguiente, quieres deshacerte de tu cola de pez! Y supongo que querrás dos piernas. ¡De acuerdo! Pero deberás sufrir atrozmente y, cada vez que pongas los pies en el suelo sentirás un terrible dolor.

-¡No me importa -respondió la Sirenita con lágrimas en los ojos- a condición de que pueda volver con él!

¡No he terminado todavía! -dijo la vieja-. ¡Deberás darme tu hermosa voz y te quedarás muda para siempre! Pero recuerda: si el hombre que amas se casa con otra, tu cuerpo desaparecerá en el agua como la espuma de una ola.

-¡Acepto! -dijo por último la Sirenita y, sin dudar un instante, le pidió el frasco que contenía la poción prodigiosa. Se dirigió a la playa y, en las proximidades de su mansión, emergió a la superficie; se arrastró a duras penas por la orilla y se bebió la pócima de la hechicera.

Inmediatamente, un fuerte dolor le hizo perder el conocimiento y cuando volvió en sí, vio a su lado, como entre brumas, aquel semblante tan querido sonriéndole. El príncipe allí la encontró y, recordando que también él fue un náufrago, cubrió tiernamente con su capa aquel cuerpo que el mar había traído.

-No temas -le dijo de repente-. Estás a salvo. ¿De dónde vienes?

Pero la Sirenita, a la que la bruja dejó muda, no pudo responderle.

-Te llevaré al castillo y te curaré.

Durante los días siguientes, para la Sirenita empezó una nueva vida: llevaba maravillosos vestidos y acompañaba al príncipe en sus paseos. Una noche fue invitada al baile que daba la corte, pero tal y como había predicho la bruja, cada paso, cada movimiento de las piernas le producía atroces dolores como premio de poder vivir junto a su amado. Aunque no pudiese responder con palabras a las atenciones del príncipe, éste le tenía afecto y la colmaba de gentilezas. Sin embargo, el joven tenía en su corazón a la desconocida dama que había visto cuando fue rescatado después del naufragio.

Desde entonces no la había visto más porque, después de ser salvado, la desconocida dama tuvo que partir de inmediato a su país. Cuando estaba con la Sirenita, el príncipe le profesaba a ésta un sincero afecto, pero no desaparecía la otra de su pensamiento. Y la pequeña sirena, que se daba cuenta de que no era ella la predilecta del joven, sufría aún más. Por las noches, la Sirenita dejaba a escondidas el castillo para ir a llorar junto a la playa.

Pero el destino le reservaba otra sorpresa. Un día, desde lo alto del torreón del castillo, fue avistada una gran nave que se acercaba al puerto, y el príncipe decidió ir a recibirla acompañado de la Sirenita.

La desconocida que el príncipe llevaba en el corazón bajó del barco y, al verla, el joven corrió feliz a su encuentro. La Sirenita, petrificada, sintió un agudo dolor en el corazón. En aquel momento supo que perdería a su príncipe para siempre. La desconocida dama fue pedida en matrimonio por el príncipe enamorado, y la dama lo aceptó con agrado, puesto que ella también estaba enamorada. Al cabo de unos días de celebrarse la boda, los esposos fueron invitados a hacer un viaje por mar en la gran nave que estaba amarrada todavía en el puerto. La Sirenita también subió a bordo con ellos, y el viaje dio comienzo.

Al caer la noche, la Sirenita, angustiada por haber perdido para siempre a su amado, subió a cubierta. Recordando la profecía de la hechicera, estaba dispuesta a sacrificar su vida y a desaparecer en el mar. Procedente del mar, escuchó la llamada de sus hermanas:

-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Somos nosotras, tus hermanas! ¡Mira! ¿Ves este puñal? Es un puñal mágico que hemos obtenido de la bruja a cambio de nuestros cabellos. ¡Tómalo y, antes de que amanezca, mata al príncipe! Si lo haces, podrás volver a ser una sirenita como antes y olvidarás todas tus penas.

Como en un sueño, la Sirenita, sujetando el puñal, se dirigió hacia el camarote de los esposos. Mas cuando vio el semblante del príncipe durmiendo, le dio un beso furtivo y subió de nuevo a cubierta. Cuando ya amanecía, arrojó el arma al mar, dirigió una última mirada al mundo que dejaba y se lanzó entre las olas, dispuesta a desaparecer y volverse espuma.

Cuando el sol despuntaba en el horizonte, lanzó un rayo amarillento sobre el mar y, la Sirenita, desde las aguas heladas, se volvió para ver la luz por última vez. Pero de improviso, como por encanto, una fuerza misteriosa la arrancó del agua y la transportó hacia lo más alto del cielo. Las nubes se teñían de rosa y el mar rugía con la primera brisa de la mañana, cuando la pequeña sirena oyó cuchichear en medio de un sonido de campanillas:

-¡Sirenita! ¡Sirenita! ¡Ven con nosotras!

-¿Quiénes son? -murmuró la muchacha, dándose cuenta de que había recobrado la voz-. ¿Dónde están?

-Estás con nosotras en el cielo. Somos las hadas del viento. No tenemos alma como los hombres, pero es nuestro deber ayudar a quienes hayan demostrado buena voluntad hacia ellos.

La Sirenita, conmovida, miró hacia abajo, hacia el mar en el que navegaba el barco del príncipe, y notó que los ojos se le llenaban de lágrimas, mientras las hadas le susurraban:

-¡Fíjate! Las flores de la tierra esperan que nuestras lágrimas se transformen en rocío de la mañana. ¡Ven con nosotras! Volemos hacia los países cálidos, donde el aire mata a los hombres, para llevar ahí un viento fresco. Por donde pasemos llevaremos socorros y consuelos, y cuando hayamos hecho el bien durante trescientos años, recibiremos un alma inmortal y podremos participar de la eterna felicidad de los hombres -le decían.

-¡Tú has hecho con tu corazón los mismos esfuerzos que nosotras, has sufrido y salido victoriosa de tus pruebas y te has elevado hasta el mundo de los espíritus del aire, donde no depende más que de ti conquistar un alma inmortal por tus buenas acciones! -le dijeron.

Y la Sirenita, levantando los brazos al cielo, lloró por primera vez.

Oyéronse de nuevo en el buque los cantos de alegría: vio al Príncipe y a su linda esposa mirar con melancolía la espuma juguetona de las olas. La Sirenita, en estado invisible, abrazó a la esposa del Príncipe, envió una sonrisa al esposo, y en seguida subió con las demás hijas del viento envuelta en una nube color de rosa que se elevó hasta el cielo.

Hans Christian Andersen

Adivinanzas para los niños pequeños



Adivinanzas para niños pequeños

¿Qué cosa es…
¿Qué cosa es…
que corre mucho
y no tiene pies?
(El viento)

Y lo es, y lo es
y no me lo adivinas
en un mes.
( El hilo)

Te la digo, te la digo,
te la vuelvo a repetir;
te la digo veinte veces
y no me la sabes decir.
(La tela)

Este banco está ocupado

por un padre y por un hijo.
El padre se llama Juan
el hijo ya te lo he dicho
(Esteban)


Nace en el mar,
muere en el río.
Ese es mi nombre…
¡pues vaya un lío!
(Mario)

Blanco es,
la gallina lo pone,
con aceite se fríe
y con pan se come.
(El huevo)

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