miércoles, 9 de junio de 2010

Cuento para niños: "El palacio de la mentira"


Todos los duendes se dedicaban a construir dos palacios, el de la verdad y el de la mentira. Los ladrillos del palacio de la verdad se creaban cada vez que un niño decía una verdad, y los duendes de la verdad los utilizaban para hacer su castillo. Lo mismo ocurría en el otro palacio, donde los duendes de la mentira construían un palacio con los ladrillos que se creaban con cada nueva mentira. Ambos palacios eran impresionantes, los mejores del mundo, y los duendes competían duramente porque el suyo fuera el mejor.

Tanto, que los duendes de la mentira, mucho más tramposos y marrulleros, enviaron un grupo de duendes al mundo para conseguir que los niños dijeran más y más mentiras. Y como lo fueron consiguiendo, empezaron a tener muchos más ladrillos, y su palacio se fue haciendo más grande y espectacular. Pero un día, algo raro ocurrió en el palacio de la mentira: uno de los ladrillos se convirtió en una caja de papel. Poco después, otro ladrillo se convirtió en arena, y al rato otro más se hizo de cristal y se rompió. Y así, poco a poco, cada vez que se iban descubriendo las mentiras que habían creado aquellos ladrillos, éstos se transformaban y desaparecían, de modo que el palacio de la mentira se fue haciendo más y más débil, perdiendo más y más ladrillos, hasta que finalmente se desmoronó.

Y todos, incluidos los duendes mentirosos, comprendieron que no se pueden utilizar las mentiras para nada, porque nunca son lo que parecen y no se sabe en qué se convertirán.


Autor.. Pedro Pablo Sacristan



Tomado de: Cuentos para dormir

jueves, 20 de mayo de 2010

Cuento para niños: El árbol mágico


Hace mucho mucho tiempo, un niño paseaba por un prado en cuyo centro encontró un árbol con un cartel que decía: soy un árbol encantado, si dices las palabras mágicas, lo verás.

El niño trató de acertar el hechizo, y probó con abracadabra, supercalifragilisticoespialidoso, tan-ta-ta-chán, y muchas otras, pero nada. Rendido, se tiró suplicante, diciendo: "¡¡por favor, arbolito!!", y entonces, se abrió una gran puerta en el árbol. Todo estaba oscuro, menos un cartel que decía: "sigue haciendo magia". Entonces el niño dijo "¡¡Gracias, arbolito!!", y se encendió dentro del árbol una luz que alumbraba un camino hacia una gran montaña de juguetes y chocolate.

El niño pudo llevar a todos sus amigos a aquel árbol y tener la mejor fiesta del mundo, y por eso se dice siempre que "por favor" y "gracias", son las palabras mágicas


Autor: Pedro Pablo Sacristán


tomado de Cuentos para dormir

miércoles, 21 de abril de 2010

La disculpa de José


Una historia verdadera:

Una familia como hay muchas: un papá, una mamá y 4 hijos, el mayor de 7 años, el segundo de 5. el tercero de 4 y la última de 3.
Eran niños respetuosos y educados, pero de vez en cuando hacían alguna travesura.
Un día la mamá que siempre estaba con ellos tuvo que salir porque tenía que hacer una diligencia urgente y se vio obligada a dejar a los 4 niños con la empleada.
Los niños dijeron que se iban a portar bien sobre todo el mayor le dijo a su mama que no se preocupara que él iba a entretener a sus hermanos.
La mama se fue tranquila . Pero al regresar se encontró con un problema. La empleada estaba afuera en la calle, así que le preguntó que hacía allí y le dijo : “ al niño José se le ocurrió cocinar y ha desordenado totalmente la cocina, se ha portado muy mal, me gritó cuando le dije que no ensuciaran la cocina, cosa que no me hizo caso, me dijo que el mandaba allí y que me fuera de la casa, yo salí y cerró la puerta, no se que estarán haciendo.
Por supuesto eso no le gustó nada a la mamá, entró a la cocina en busca de José y vio que todo estaba en desorden. Habían querido hacer un bizcocho y los huevos y la harina estaban en el suelo, en fin todo una calamidad.
Lo buscó por todas partes pero no estaba en ningún lado, hasta que escuchó su voz que muy suavemente decía:
Aquí estoy mama”,…La mamá entró a su habitación y vio que José se había metido a la cama, tapado hasta las narices; el sabía que ese era su castigo cuando se portaba mal: ir a la cama. La mamá lo resondró y no se libró de un fuerte palmazo en las piernas.

Pasaron las horas y terminó el castigo, José se acercó a su mamá y le dijo muy suavemente:” mama te quiero agradecer” ¿Por qué? Le contestó su madre pensando que se había dado cuenta de su falta y quería disculparse, así que le dijo:” porque me quieres agradecer?”..Y sorprendida escuchó: “. Porque me has pegado justo en el grano que me estaba picando”.. Y colorin colorado esta historia ha terminado.
Escrito por Marialuz

LinkWithin

Blog Widget by LinkWithin

Vistas de página en total