martes, 27 de mayo de 2008

Las tres hermanas gagas



Erase una vez, hace mucho tiempo, 3 hermanas casaderas, que hablaban muy mal, y por esa razón no había joven alguno en el pueblo en que vivían que quisiese casarse con ellas. Como ya estaban pasaditas en edad, la mamá no veía la forma de encontrar algún galán que se casara con alguna de ellas para tener descendencia.


Hasta que llegó al pueblo un joven muy atractivo y la mamá se las ingenió para invitarlo a comer a su casa, pero eso si, les prohibió a sus hijas que hablaran, no debían decir ninguna palabra.


Llegó el día y el joven llegó a la casa a comer, todo estaba muy bien, la mamá todo el tiempo hablaba pero ninguna de las tres dijo palabra alguna.


Hasta que llegó la hora de servir el té, y una de ellas cometió el error de decir " está jerve que jerve la jervedera ( está hierve que hierve la tetera) la otra hermana sorprendida le dijo:¡ No te dijo mi mama que no jablaras! (hablaras) y la tercera dijo ;¡ para eso yo no jablé.!


Y las tres hablaron .


El joven al escucharlas, se despidió y nunca más regresó. Y colorín colorado.... este cuento se ha acabado.














viernes, 23 de mayo de 2008

El cuento de "pellejo"


Erase una vez, en una casa solitaria, vivia una viejita que no tenía más compañía que la de un perro que se llamaba pellejo.

Una noche se fue a acostar, y cuando se disponía a poner sus zapatos al suelo, vio que debajo de su cama habia un hombre que se suponía era un ladrón

La viejita se asustó mucho pero no hizo notar que se había dado cuenta de tan inesperada visita y, se le ocurrió una idea para salir de tal aprieto.

Subió a su cama y arrodillada empezó a gritar a todo pulmón como si fuese una vieja loca: "Soy una pobre vieja puro hueso y PELLEJOOO! mis brazos son puro hueso y PELLEJOOO!...

Pero sólo era una estrategia para llamar a su fiel y fiero perro. Efectivamente al escuchar su nombre PELLEJO el perro acudió donde su ama y ella aprovechó para indicarle que debajo de su cama había un ladrón. El perro ni corto ni perezoso se metió debajo de la cama y cogió al ladrón del cuello, mientras la viejita llamaba a la policía que no tardó en llegar y agarrar al ladrón.

Es así como el cuento termina y la viejita vivió muy feliz en compañía de su adorado pellejo y colorín colorado este cuento ha terminado.

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